sábado, 22 de mayo de 2010

En el lugar secreto

Quiero expresarme en palabras,
Quiero pintar en tu corazón,
Un toque de mi amor,
Un roce de un pensamiento,
Que te hable en silencio.

Quiero invitarte a volar,
Volemos juntos por el mar,
Por el viento, en el interior,
Dejemos que un sonido
Nos una en adoración.

Quiero que estemos juntos,
En este lugar secreto,
Donde solo tú y yo conocemos,
Alcemos nuestras manos
Y adoremos a Dios.

Pintor, que pintas cuadros de amor,
Déjame pintar un borde con mi canción,
Con palabras que lleven a quien escucha,
A saber que él es parte de una canción.

Quiero pintar en el viento,
Y que la brisa lleve de prisa,
Mis palabras a quien las mira,
Al que tiene ojos y ve
Y tiene oídos y escucha.

Pero mi cuadro no tiene valor,
Si tu no lo ves, si tu no lo escuchas,
Escucha atento y presto
El susurro de mi canción.

Dicen… yo digo,
De un salvador,
Él es el motivo de mi pintura,
Cuando estaba en un pozo
Negro y sin color,
Extendió su mano y de allí me saco.

Quiero expresarme en palabras,
Quiero volcar mi corazón, ponerlo en el altar,
Decirte cuanto te amo,
Mi libertador.

Quiero alzar mi voz entre los tiempos,
Contarles a todos de ti, mi Salvador,
Alzar mis brazos, alabándote, a ti Señor.
Romper el silencio, el silencio del dolor.

Porque el dolor no te alaba,
Ni la desesperación,
Tampoco la falta, la enfermedad o el ansia,
Solo la fe, la fe del corazón.

Quiero llevar mis versos,
Al oído atento, al corazón que te busca,
A la fe inmovible,
Al que dice en este momento, Amen Señor.

Quiero expresarme en palabras,
Que lleven fe al corazón,
Que traigan sanidad, paz, gozo,
Quiero llevar mi mensaje,
Que vaya por todas partes,
El aire lo cuente al monte,
Y el monte al río,
Que el cielo unido, en un clamor digan,
Al Rey de Reyes, y Señor de Señores,
A Jesús, sea la Gloria por los siglos,
De los siglos.

Amen.

Henry Padilla Londoño

jueves, 20 de mayo de 2010

Tú, tesoro del cielo.

La oscuridad lo rodeaba, se sentía seguro pero inquieto,
Siento tu llanto, siento tu pena,
Desde aquí quisiera hablarte, decirte que te quiero,
Ayudarte, pero no puedo,
Estoy aquí solo, contigo, pero solo.

Tú eres mi tesoro, todo lo que tengo,
En ti confió, solo de ti dependo,
Mi vida está en tus manos, oh como te quiero,
Me has brindado seguridad,
Pero, ¿Por qué estoy inquieto?

He escuchado tu llanto, llanto de mujer,
Llanto de dolor, con él peleabas,
Y mientras gritabas, yo llore en silencio,
Como los quiero, como los amo.

Sabes, he soñado con mi futuro,
Corriendo de la mano, junto a los dos,
Mi mamita, mi papito y yo,
Como los anhelo.

Mi alma se ha estremecido cuando he oído,
De un futuro incierto,
Donde yo no estoy, mamá,
¿Por qué no me veo?

Pero un Señor bueno vino a mí y me dijo,
No temas, porque yo los tengo en mi mano,
Soy Jesús, y pronto nacerás,
Y te tomaré de mi mano,
Siervo mío te llamaran.

A tus padres les he enviado,
Este regalo del cielo,
Diles que les amo,
Que yo junto ellos siempre he estado.

Perdón, el perdón es el secreto,
No lo olvides mi pequeño,
Como yo he perdonado,
Perdona.

El amor no puede estar,
Donde no hay perdón, perdón sincero,
Pero enséñales, que nadie puede perdonar,
Si no viene a mi primero.

La vida es un regalo, un regalo del cielo,
Y tu vida, quienquiera que seas,
Es también un regalo del cielo,
Tú que estás ahora leyendo,
Tú eres la joya del cielo,
El tesoro de los tiempos,
El que fue creado a la imagen y semejanza del eterno,
Tú, hombre o mujer,
Mira ahora al cielo, y confiesa al que te amo,
Te amo primero,
A Jesús, déjalo entrar de lleno,
Y te deleitaras con plenitud de vida,
No tardes más, deja tu pecado en la cruz,
Tú, tesoro del cielo.

Henry Padilla Londoño

miércoles, 19 de mayo de 2010

Porque la voz dice Hoy

Esto es un ensayo, una pequeña historia, que mientras escribía, pensaba en mi gente de los llanos de Colombia, uso algunos modismos de ellos, para darle más autenticidad. Lo he titulado “Porque la voz dice Hoy”.
El Señor los bendiga a todos.

Porque la voz dice Hoy

No quiero morir, dijo Gabriel,
Amo al mundo y lo que me da,
Me divertiré, y gozaré, en placeres,
En lujuria, de todo probaré.

Y la vida dejó pasar, sin mirar,
Se untó de todo lo malo,
Comió de todo lo inmundo,
Pero un viento árido soplo,
Soplo y todo lo quemo.

Y ahí está Gabriel, tirado en su cama,
Enfermo, y sin poder hablar,
Sus amigos todos lo dejaron,
¡Si no tiene ni pa pagar!


Y Gabriel lloro en silencio,
Tan solo la muerte debo esperar,
Traicione a todos, padre, madre,
Al final del camino estamos tú y yo,
Solos los dos, y la muerte lo miró.
Pero no lo quiso tocar.

No lo toques, se escuchó retumbar,
Hablaré a su corazón,
Y si no creyere lo tocaras,
Pero si creyere lo dejaras.

Señor, dijo la criada,
Yo sé que no soy nada,
Pero si usted me escuchara,
Su vida y su salud,
De la muerte escaparán.

Hay un Dios en los cielos,
Un Señor de todo y de todos,
Él murió por todos,
Aun por usted señor Gabriel,
Por si lo quiere creer.

Su nombre es Jesús,
El Cristo lo llaman también,
Él es bueno con todos, ricos y pobres,
A todos nos ve de igual,
Crea en él, señor Gabriel,
Y vera como la vida le sonreirá.

Y mientras la muerte se acercaba,
Gabriel creyó, y asió de aquel,
Que la criada le contó,
Y sintió como la vida de nuevo entro en él.

Y ahora Gabriel, camina,
Y camina por doquier,
Lleva la semilla, el evangelio,
De aquel que lo libro de la muerte.

A toditos ustedes quiero hablarles,
Que se conviertan,
Que dejen ya los malos caminos,
Que Jesús esta a las puertas,
Que Jesús no quiere el mal,
Solo que todos se conviertan.

Y la voz llegó al oyente,
Al lector, al escritor,
¿Te has convertido ya?
¿Sera que habrá un mañana?
Porque la voz dice Hoy,
Hoy es el día de Salvación.

Henry Padilla Londoño

martes, 18 de mayo de 2010

¿Amas La Verdad?

Comparto con ustedes este pensamiento, está íntimamente unido a la lectura de Isaías 32:1-8

¿Por qué llamas generoso al ruin, y esplendido al tramposo?
Tiempo viene donde el ruin hablara ruindades,
Donde el tramposo expondrá su maldad delante de todos, y será evidente a todos.
¿Puede el leopardo, quitar sus manchas?
¿Amas la verdad? Síguela amando,
Tiempo viene, en que un Rey justo reinara,
Y La Verdad será exaltada,
Ya no cerraran más los ojos de los pobres,
Ya no taparan más sus oídos,
La verdad será gritada desde las terrazas,
Y ninguno que ame la iniquidad prosperara.
No dejes de hacer el bien, de amar La Verdad,
No dejes que otro tome tu corona,
El Rey tiene los ojos puestos sobre ti,
El Amor del Rey por ti, será como alas,
Que te llevaran a conocer La Verdad.
Mira, la Palabra es el testigo fiel de este tiempo,
Ella te ensañara lo que tienes que hacer.
Escucha al Espíritu Santo,
Él da testimonio de Jesús,
¿Amas La Verdad?
Jesús es La Verdad.

Henry Padilla Londoño

lunes, 17 de mayo de 2010

Atropellado por la vida…

Estaba pensando en ti
¿Dónde estás? ¿Te acuerdas de mí?
Tiempo aquel, hermoso tiempo, te acuerdas,
Llenos de vida, de expectativas, de futuro…

Y cada uno tomó su camino
Como llevados por un río embravecido
La vida nos llevó por diferentes caminos
Amigos... solo un recuerdo…

Sabes algo, la vida me encontró,
Me atropello cuando estaba desprevenido,
Me paso por encima y saco la muerte de mí,
Cuando me pare, ahí estaba,
Jesús, y desde entonces,
Vivo solo para él.

Creo que saque una sonrisa de tus labios,
Espero que también te atropelle a ti,
Es la única muerte que vale la pena vivir,
Atropellado por la vida…
¡Si alguien me lo hubiera contado!

Amigos… sí, ¿y qué dirías de hermanos?
Vale la pena morir,
Morir para vivir,
Morir a este mundo, y
Vivir para Dios.

Pero espera, no tan rápido,
Solo mueres en la cruz, la cruz de Jesús,
Y vives… sí, si puedes creer,
Que él resucitó, entonces tendrás la vida,
Vida de verdad, cool ah…

Henry Padilla Londoño

domingo, 16 de mayo de 2010

Mira a la cruz, mi amor por ti, es la razón de todo lo que ves

Como te anhelo, desde la antigüedad te he buscado,
He llamado desde el principio de los tiempos,
En Edén pensé en ti, allí te concebí,
Te vi cuando estabas en el vientre de tu madre,
Yo forme cada parte en ti, con gozo inefable te hice,
Te hice para que amaras y fueras amado,
Tú, mi pequeño, no te alejes de mí,
Envié a mi Hijo por ti,
Por amor a ti, di a mi Hijo, para traerte a mí,
Desde el comienzo a sido avisado,
Que todo tiene un fin,
Yo desde el principio lo he anunciado,
Lo dije y lo traje a hecho,
¿Por qué buscas afuera lo que te daña?
¿Por qué me dejas y te apartas? Yo te amo,
Ven a mí, entremos a cuentas, y Yo perdonaré tu pecado,
He preparado un lugar de gozo, de paz, de amor,
Allí he preparado tu habitación,
He mandado a los ángeles que te protejan,
Que te guarden en todos tus caminos,
He mandado al cielo que de la lluvia a tiempo,
Y a la tierra que su fruto no detenga,
Todo para ti, ¿Por qué?
Mira a la cruz, mi amor por ti, es la razón de todo lo que ves,
Hijo, te he amado desde el principio,
Pero no amo tu pecado,
Deja tu pecado en la cruz, y ven,
Recibe de mí, agua, vida, un nuevo espíritu,
Ya no tendrás mas sed, ya no más dolor,
Sobre ti tengo mis ojos,
Alza tu mirada en este momento,
Mírame, yo te amo.

Henry Padilla Londoño

sábado, 15 de mayo de 2010

El Espíritu y la esposa dicen: "Ven." Y el que oye, diga: "Ven."

Apocalipsis 22
14 Bienaventurados los que lavan sus vestiduras para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas a la ciudad.
15 Afuera están los perros, los hechiceros, los inmorales, los asesinos, los idólatras, y todo el que ama y practica la mentira. 1Co 6:10; Ef 5:5; Col 3:5-6;
16 "Yo, Jesús, he enviado a Mi ángel a fin de darles a ustedes testimonio de estas cosas para las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, el lucero resplandeciente de la mañana." Ap 1:1; Is 11:10; Rm 5:12; Ap 5:5; 2P 1:1; 17 El Espíritu y la esposa dicen: "Ven." Y el que oye, diga: "Ven." Y el que tiene sed, venga; y el que desee, que tome gratuitamente del agua de la vida. Is 55:1; Jn 7:37;

¿Cómo podemos decir "Ven" al Señor Jesús?
La segunda venida del Señor es inminente, el Espíritu mismo nos da testimonio a nuestro espíritu que esta a las puertas, el Señor viene a recoger a los suyos, pero también a dar retribución a todos los que han amado la verdad, la justicia. "Bienaventurados los que lavan sus vestiduras", esto se refiere a nuestra llegada al Señor, cuando reconocemos que necesitamos un Salvador, que tome nuestro pecado, nuestra naturaleza de pecado, lavamos nuestras vestiduras, cuando recibimos la "GRACIA" del Padre en Cristo, ósea la justicia de Dios en Cristo, somos salvos por gracia,
Entonces nuestras vestiduras quedan resplandecientes, y entonces tenemos derecho " al árbol de la vida" y podemos entrar por las puertas de la ciudad. ¿A qué ciudad se refiere la escritura? A la nueva Jerusalén, la que desciende de Dios, en donde Dios habita en medio de su pueblo y no hay necesidad de sol, ni de luna, porque el Señor esta en medio de ella, esta ciudad solo es para los redimidos, ninguno que no haya sido lavado en la sangre de Cristo Jesús, podrá entrar en ella. ¿Has tu recibido la justicia de Dios en tu corazón? ¿Has sido tú lavado en la sangre del cordero de Dios? ¿En dónde estarás tú, en la ciudad o afuera? Estas preguntas debemos hacérnosla mientras aun hay tiempo, todavía podemos recibir de la Gracia de Dios en Cristo Jesús. Ahora debemos hacernos otra pregunta, dice la escritura: "Y el que oye", la pregunta es ¿Escucho yo la voz de Dios?, ¿Has oídio del testimonio de Jesús, que habla a tu corazón? que te dice, Ven, hijo, yo he muerto por ti, arrepiéntete de tus pecados y ven a mí que yo sanaré tu vida y la restauraré. Si tu respuesta es SÍ, si la he escuchado, entonces dice la escritura: Y el que oye, diga: "Ven.", debes decir "Ven" ¿Cómo?, tú dices Ven cuando crees el testimonio de Dios en la Palabra y la pones por obra, tú dices "Ven" cuando en amor predicas lo que el Señor a ti te ha dado, para que otros reciban de Dios a través tuyo, tú dices Ven, cuando tu vida es transformada por el Espíritu de verdad y empiezas a ser cada vez más semejante a Jesús, tenemos que decir Ven con nuestras vidas.
Y si tu respuesta a la última pregunta es "NO", no he escuchado la voz de Dios, así dice la escritura: "Y el que tiene sed, venga; y el que desee, que tome gratuitamente del agua de la vida.", tienes sed, hermano(a), quieres llenar ese vacío en tu interior, Ven y toma del agua de la vida, en Cristo Jesús, Él es la vida eterna, solo Él puede llenar ese vacío, solo a través de Él encontraras la vida, no tardes más, huye de la muerte y ven a la vida, que el Señor te espera con los brazos abiertos. Amen.

Henry Padilla Londoño

viernes, 14 de mayo de 2010

Hermosa perla de la ciudad de Dios

Estas palabras están dedicadas a mi mamá.

Hermosa perla de la ciudad de Dios

Ella camina con esfuerzo,
El Tiempo inclemente ha pasado,
Ella ha luchado por la vida,
De su mano yo he andado,
Recuerdo aquellos días,
Unos claros, otros oscuros,
Pero tú siempre estuviste ahí,
Vamos, tú eres el orgullo de mi corazón,
Y mientras me hablabas sonreías, y el cielo yo veía.

Que lindo, todo aquello, mi linda mamita,
Yo quiero decirte que te amo,
Recuerdas… cuando Cristo nos hallo,
Como las tinieblas el saco,
Y la desesperación cambió por paz,
Esperanza en medio de escasez,
Vida donde la muerte golpeó.

Que valiente, que entereza, mi mamita,
Venid, guerreros de Dios, venid, Juntaos a una aquí,
Os presentaré un poderoso guerrero,
Uno que venció, que pasó por tormentas,
Por escasez, por dolor, y aun la muerte nos miro,
Pero ahí está, delicada como una rosa,
Hermosa y radiante, perla de Dios.

Madre, hermosa perla de la ciudad de Dios,
Que me arrullaste y me ayudaste,
Gracias, poderosa guerrera de Dios,
Solo tú podías, con Jesús en tu corazón,
Vencer y llevarme cerca, cerca de nuestro Señor.
Gracias mamá.

Henry Padilla Londoño

jueves, 13 de mayo de 2010

Tú, yo, y mi amigo, el Cristo.

¿Por qué su mirada interrogante?
Pasan de mi, como diciendo ¡que lastima!
Quiero decirles, gritarles,
Que aquí adentro, estoy lleno de vida,
Que mi amor es como el de ellos.

Pero mis manos no responden,
Y mi voz... solo un gemido emito,
Pero quiero contarles, que un amigo tengo,
Hablo con él a diario,
Aquí, donde los médicos dicen Autismo.

Aquí adentro no tengo límites,
Aquí adentro vuelo,
Él vino a mí mientras oía a mi madre orar,
Mientras ella lloraba delante de él,
Él vino a mí, aquí adentro, y me dijo:
No temas, yo soy tu amigo,
Mi nombre Jesús, y para siempre estaré contigo.

Y lo vi cuando toco a mi madre,
Cuando puso su mano y dijo:
Yo estoy contigo, cuida de mi amigo,
Y ella alabo a Dios, sentía como el Espíritu,
La tomaba y alababa, y me miro en silencio,
Todo va estar bien, mi niño, eso dijo.

Ella sabe de mí, de mi corazón,
Ella ha aprendido, que a ella y a mi igual,
Nos ama ese Señor, el Rey del Cielo,
El Señor Jesús, mi amigo.

No me tengas lastima,
Mírame como soy, salvo por Cristo,
Como tú iré al cielo,
Porque creíste, como yo he creído,
Somos uno, tu, yo, y mi amigo, el Cristo.

Henry Padilla Londoño

miércoles, 12 de mayo de 2010

Él a tu lado siempre ha estado

El fin de semana pasada, estuve escuchando a un hermano que nos vino a dar su testimonio, él es pastor de una Iglesia en New Jersey, nos contó como el Señor lo sano de un cáncer maligno, que se había extendido prácticamente por todo su cuerpo, le afectaba la cabeza, el hígado, los pulmones, y otras áreas, pero de ahí, lo levanto el Señor. Algo que se gravo en mi corazón, fue que este hermano nos suplicaba que fuéramos a visitar los enfermos, a no ser duros con ellos, a intentar entender la soledad y la situación en que ellos están. Así como el Señor nos sano, cuando él derramo su sangre por nosotros, y fue herido por nosotros, así también debemos tener compasión y misericordia, ayudar al enfermo, darle animo, levantarlo y en amor leerle la palabra y orar con él, para que reciba fe, y pueda ser sano de su enfermedad. También es importante que ellos continúen su tratamiento médico, sin interrumpirlo, pero que en su corazón sepan que el que tiene la última palabra es siempre el Señor. Los médicos, como en el caso de este hermano, decían que le quedaba muy poco tiempo de vida, y en eso se equivocaron, porque el Señor es el que tiene la última palabra, pero en todo caso, debes continuar con tu tratamiento médico, tomando los medicamentos que los médicos te digan, pero tienes que tener la seguridad, hermano(a), que el que tiene la última palabra es el Señor, no temas. Pensando en esta situación, escribí estas líneas, porque tú eres valioso(a) para el Señor, no lo olvides, el tiempo de nuestra partida de esta tierra, solo está en las manos de Dios, solo nuestro Señor, no dejes que tu corazón se llene de amargura, cuando salgas de este momento, vas a estar más fortalecido y el Señor te usara para que ayudes a otros, levántate, siervo(a) de Dios, que el Señor te ama.

Él a tu lado siempre ha estado

Tirado en mí lecho de enfermo pensaba,
Me acordaba de ti, amigo,
Anhelaba tus palabras, tu aliento, meditaba,
Donde estas amigo mío,
Que mi dolor y enfermedad,
Se abalanzan sobre mí, como monstruos sin piedad,
Destrozan mis carnes, mi alma, mi esperanza.

Aquí estoy mi hermano, mi amigo,
Por un momento estuve lejos, pero no de ti,
Por un momento me vi a mi mismo,
Perdido en la oscuridad, en el egoísmo.

Pero me acordé de Cristo, que murió por mí,
Me acordé que él a mi me sano,
Y llore, en mi soledad reconocí mi pecado,
Y he venido a ti, mi hermano, mi amigo,
A decirte que te amo, que no estás solo,
Yo estoy contigo.

Y el Rey de los cielos, no te ha dejado,
El a tu lado siempre ha estado,
Cuidando de ti,
Cuando has llorado, él sus lágrimas también ha derramado,
Cuando has gemido, en sus brazos te ha arrullado,
Eres la niña de sus ojos, su precioso tesoro.

Levántate mi amigo, recibe ánimo del Señor,
Él ya te ha sanado,
Cuando su sangre derramo por nuestros pecados,
Cuando su cuerpo fue llagado,
Tus enfermedades llevo,
Para que hoy tú mi amigo, mi hermano,
Seas sano, y glorifiques al Señor,
No lo dudes, levántate ya,
Y alaba al que te sano.

Henry Padilla Londoño

martes, 11 de mayo de 2010

La vida me es corta para amarte.

Te acaricio, te amo, me dejo llevar por tu aroma,
Me envuelves en tu mirada, que me agita y me extrémese,
Me veo junto a ti, en el cielo,
Ese cielo hermoso de tus besos.

Y juntos nos dejamos ir, envolver,
Sabemos que somos uno,
Tú mi hermosa, yo y nuestro Señor,
Unidos en amor, en un pacto de vida,
Ante el autor de la vida.

Porque Jesús esta en todo lo que hacemos,
Porque Él nos amo primero,
Amor, decirlo ya es un privilegio,
Sentirlo es de los vivos.

Tú sabes cuánto te amo, mi amada,
La eternidad Dios la puso en el corazón del hombre,
Para amar.

La vida me es corta para amarte,
Pero nuestro amor es solo un leve reflejo,
Del eterno amor de nuestro Salvador,
De Jesús, Señor nuestro,

Y si tú lees mis palabras, y quieres saber del amor,
Ve, al que te amo primero, a Jesús,
Porque no podrás amar,
Si no hay vida en tu corazón, la vida de Dios.

Henry Padilla Londoño

jueves, 6 de mayo de 2010

Y te vi.

Escuche un susurro, una voz un suspiro,
Suavemente a mi oído dijo: vuela, y mira,
Y volé y mire, y tú estabas sentada en tierra,
Tus manos cubrían tu cabeza y llorabas por tu hijo,

Pero vi dentro de ti, una luz preciosa, pequeña pero hermosa,
Que empezó a inundar todo tu ser,
Y se extendió a tu alrededor, cuan potente esplendor,
Y exploto, esa luz exploto, y lo lleno todo.

Y te vi otra vez, parada y radiante,
Mirabas al cielo, alababas a Dios,
Y decías a voz en cuello:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Que ha devuelto el deseo de mi corazón.

Y tu hijo estaba a tú lado, te miraba y lloraba,
Lloraba de amor, amor por ti, amor por el Señor,
Y te vi,
Corrías, corrías en medio del pueblo,
Llevando las noticias de un Salvador,
Gritándole a todos:
Venid, y escuchemos del Redentor,
Venid, oíd al que sano a mi hijo,
Al que rompió las cadenas de la muerte.

Y tu gozo era inefable, grande y espontáneo,
Y volé entre las nubes, al cielo mire de lejos,
Y vi al Rey sonriendo, de pie,
Se alegraba con tu acción.

Henry Padilla Londoño

"Tú has probado mi corazón, Me has visitado de noche; Me has puesto a prueba nada hallaste. He resuelto que mi boca no peque." Salmo 17:3

Los hombres no pueden ver lo que hay en el corazón, solo Dios puede hacerlo, es ahí, en el corazón, en donde nos encontramos a solas con Dios, cuando estamos en el cuarto a puerta cerrada, pero nuestra justicia no alcanza y nos avergonzaríamos delante de él, sino tuviéramos a Jesús, que es nuestra Justicia, entonces nuestro corazón está firme, porque no confiamos en nuestra Justicia, sino en la de Él, y sabemos que no podemos decirle que le amamos, si no hacemos lo que él nos manda y pecamos con nuestros labios. Mis hermanos, podemos tener seguridad delante de Dios, puesto que Cristo Jesús es nuestra justicia, y debemos tener seguridad ante los hombres, haciendo los mandamientos de Jesús, para que nuestra forma de vivir convenza y sea de testimonio a los que se oponen, y seguramente algunos de ellos serán salvos.

Henry Padilla Londoño

He recibido un premio de mi esposa / Jesucristo el que ama mi alma /, "Sunshine Award", y yo buscando a quien debería dar este premio, vino a mi mente solo un nombre, "El Espíritu Santo", y como su blog, esta en todos los corazones de todos los que amamos al Señor, decidí ponerlo aquí, para que tu hermano, que has recibido su linda escritura en tu corazón, lleves este premio a otro, Bendito es el Señor.

Era Amor.

La vi abatida, sola, su amor había perdido,
Sus lágrimas derramo, su corazón dolido grito,
Se vio sola, con un hijo, todo su mundo se derribo,
Y a la deriva ando, por un mundo sin control.

Se refugió en el alcohol, el placer y la diversión,
Su hijo llamo papa a muchos hombres distintos,
Y así creció, y así vivió, y el mundo te desprecio,
Esta es mi parte pensó, para esto nací yo.

Te burlaste del hombrecito, que te hablo de Dios,
¡Tú no conoces la vida, como yo!, dijiste en aquel día,
Pero recibiste por lastima el papel que te entrego,
Vete, lárgate, soñador, y mientras lo insultabas, él te miraba,
Y viste en su mirada algo que no pudiste olvidar.

Pero fue esa noche, noche como todas,
Que recordaste su mirada, esa mirada, ¿por qué no la olvidabas?
Y leíste el papel, que te había dado:
Cree en Cristo, ven a él, y él perdonara tu pecado,
Deja tu dolor en la cruz, deja tus pecados,
Y vuélvete a él, que sanara tu corazón y te enseñara a amar otra vez.

Y entonces entendiste, era Amor, lo que viste,
Esos ojos te miraban con amor, por eso los temiste,
Y un caudal de llanto broto en ti,
Y de rodillas a tu Salvador viniste,
Dejaste tu pecado, tu dureza, tu amargura,
Y volviste a vivir, hermosa flor, como solo hay una.

Tu hijo ya solo tiene un papá,
Y en tus ojos hay dulzura y amor,
Y te vi, sentada junto a él, abrazándolo, besándolo,
Y el dolor de una vez se había ido, ya no era,
Porque creíste, creíste en el Señor.

Henry Padilla Londoño

miércoles, 5 de mayo de 2010

Estas cosas dice el Santo, el Verdadero...

"...Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras: he aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre." Apocalipsis 3:7-8

Te has acercado al Santo, él es tu Señor, él es el que te ayuda, ya no estás solo(a), El Señor ha abierto una puerta para ti, una puerta de Salvación, la cual nadie puede cerrar, está abierta aún, y lo estará por un poco de tiempo más, por esa puerta encontraras Liberación, Salvación, Sanidad, Restauración, Gozo, Amor, encontraras a Jesús.
Aunque te has visto en el calor de la batalla, aunque la vida ha querido tumbarte y dañarte, aunque has llorado en silencio, donde solo el Señor ha escuchado, Has guardado sus Palabras, y aun tienes fuerza, entra bendito(a) de Dios, por esa puerta, tú eres un príncipe, una princesa de Dios, nadie puede quitar tu corona, toma lo que te pertenece, porque nadie podrá jamás cerrar esa puerta que está delante de tí. Amén.

Henry Padilla Londoño

Mi corazón te anhela

Te seguí por las playas, mientras disfrutaba de la belleza del mar,
Te seguí por el mar, por el viento, y por el tiempo,
Te seguí en la ciudad, indiferente, sola y llena de gente,
Te seguí más allá, en el corazón, en las puertas de la vida,
Me entregue a tus dichos, como los amo, te veo reflejado en ellos,
Te seguí en la soledad, en el sufrimiento, dolor del cuerpo,
Te seguí en la pobreza, llena de bienes, llena de tus bondades,
Mi corazón te anhela, aunque a la muerte fueras, allí te seguiría,
El cielo para mi, mi Señor, el cielo es tu vida, tu presencia,
Mi alma anhela de ti, de tu presencia, de tu Palabra, de tu mirada,
El que me ve ha dicho, "su vida desperdicia"
Como anhelo yo, que conocieras el amor de mi vida,
Y te dejaras llevar por la vida, entonces tus ojos verían,
Y tu corazón explotaría de amor por esa vida, que es Jesús.

Henry Padilla Londoño

martes, 4 de mayo de 2010

Mas las fábulas profanas y de viejas desecha, y ejercítate para la piedad. 1 Timoteo 4:7

Continuando en parte el tema de "Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina", el Espíritu, a través de Pablo nos enseña que no debemos prestar oído a fábulas profanas, quiere decir, que no son sagradas, fábulas creadas por personas llevadas de diferentes espíritus de error, si leemos todo él capitulo, vemos que nos alerta directamente a nosotros, "venideros tiempos", de espíritus de mentira que quieren llevar presos a los que los escuchan. Cuando escuchamos uno de estos espíritus, y asentimos con lo que él dice, estamos entregándole nuestra libertad, puesto que nos estamos volteando de la libertad del evangelio de Jesús y estamos oyendo a espíritus de demonios, estos espíritus, enseñan a guardar los días, a que no se puede comer de todo, dicen: "es pecado", queriendo parecer religiosos, pero son profanos, estos espíritus, quieren hablar a nuestro oído, e incentivar nuestra curiosidad.
Pero el Espíritu Santo nos da la solución en el mismo versículo, "ejercítate en la piedad", notemos hermanos, la palabra que se usa, "ejercítate", la piedad debe ser ejercitada, debemos, como los músculos del cuerpo, ejercitarla diariamente, este es el antídoto contra estar escuchando este tipo de fábulas profanas, aunque nosotros tenemos la vida de Dios dentro de nosotros, a través del Espíritu de Vida, que mora en nosotros, debemos ejercitar nuestra alma y cuerpo diariamente en hacer el bien, en sacar esa Vida de Dios y darla a otros.
Continuemos, mis hermanos, haciendo el bien a todos, y más a los de la familia de la fe nuestra, agradando a Dios, guardando lo que ya tenemos. Bendiciones.
Henry Padilla Londoño 

Volaba en tus alas de amor

Cuando estaba abatido, confundido,
Llegaste a mí y me levantaste en tus alas,
Me sacaste del hueco del dolor,
Mientras oraba te alababa, y volaba,
Volaba en tus alas de amor,
Me sostenía la cruz, mi Jesús,
Y entre más alto ibas, mas yo me aferraba,
Una lágrima fue testigo,
No del dolor, sino del amor,
Mi corazón quiso explotar, grito,
¡Cuánto te amo, Señor!
Aquí arriba no hay dolor, no hay ansiedad,
¿Y qué fue lo que me saco?, mi esfuerzo no fue,
Pero la fe, la fe que tú pusiste en mi corazón,
La fe en Jesús, mi Salvador, mi Señor.
Henry Padilla Londoño

lunes, 3 de mayo de 2010

Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Tito 2:1

Que tan importante es, que lo que hablemos o leamos, esté de acuerdo con la sana doctrina, es muy importante para nuestras vidas, por supuesto no podemos señalar y acusar a nadie, pero podemos mantener nuestras vidas en una senda que sea agradable al Señor. ¿Y cuál es esta sana doctrina? ¿En donde la hallamos?
La sana doctrina es la doctrina que nos enseño el Señor Jesús, que a través de sus apóstoles y profetas ha llegado a nosotros como un legado de vida, en el libro que conocemos como La Biblia. En la Biblia podemos encontrar está sana doctrina, pero la Biblia, en sí misma, puede llegar a ser difícil de entender, para el que quiere solo adquirir conocimiento, para el que solo busca llenarse más de conocimiento para poder juzgar todas las cosas, por esta razón, el señor nos envió un ayudador, el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no pude ver, ni recibir, pero para todos los que creemos en la obra de Jesús, en su muerte sustituta por nosotros, y en la nueva vida que recibimos en la resurrección de Cristo, para todos nosotros, nos es enviado como un regalo, el Espíritu de Verdad, Él, nos explica todas las cosas. Cuando entonces, leemos la Biblia, y tenemos el Espíritu de Verdad, podemos entender el sentido de lo escrito y podemos aplicarlo a nuestras vidas. La sana doctrina, podemos decir como conclusión, no pude ser solamente aprendida en un libro, es revelada al hombre, al espíritu del hombre, por medio de la fe. Cuando andamos en esa doctrina, entonces recibimos La Vida que emana de ella, de la Palabra de Vida.
La definición que Wikipedía nos da de Doctrina es: "un conjunto de enseñanzas basadas en un sistema de creencias sobre una rama de conocimiento". Pero para el cristiano la doctrina se lleva en el corazón, no en el cerebro, la doctrina que nos lleva a la vida es la doctrina de Jesús, guardada en el corazón y aplicada por la fe en Cristo, Jesús.
Recordemos pues hermanos, hablemos lo que esté de acuerdo a la sana doctrina. Bendiciones.
Henry Padilla Londoño