Este es el blog de Libros del Reino de Dios
Todos los libros, poemas, historias, y textos pueden ser encontrados en:
http:\\www.scribd.com\HenryPL
http://issuu.com/henrypadilla
sábado, 21 de enero de 2012
martes, 17 de enero de 2012
sábado, 14 de enero de 2012
miércoles, 11 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
martes, 3 de enero de 2012
domingo, 1 de enero de 2012
miércoles, 28 de diciembre de 2011
domingo, 25 de diciembre de 2011
viernes, 23 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
lunes, 19 de diciembre de 2011
domingo, 18 de diciembre de 2011
miércoles, 14 de diciembre de 2011
sábado, 10 de diciembre de 2011
miércoles, 7 de diciembre de 2011
sábado, 3 de diciembre de 2011
miércoles, 30 de noviembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
jueves, 24 de noviembre de 2011
viernes, 18 de noviembre de 2011
miércoles, 16 de noviembre de 2011
sábado, 12 de noviembre de 2011
viernes, 11 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
viernes, 4 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
jueves, 27 de octubre de 2011
martes, 18 de octubre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
lunes, 10 de octubre de 2011
jueves, 6 de octubre de 2011
lunes, 26 de septiembre de 2011
domingo, 25 de septiembre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
lunes, 19 de septiembre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
sábado, 3 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
sábado, 27 de agosto de 2011
viernes, 26 de agosto de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
sábado, 20 de agosto de 2011
viernes, 19 de agosto de 2011
sábado, 13 de agosto de 2011
Tocando Su Gloria I
Los invito a leer esta saga, escrita en diferentes volúmenes. Tocando Su Gloria, cuenta la historia de Lucas, un hombre de negocios, muy prospero, con una gran debilidad por las mujeres hermosas. Y se ve envuelto en los acontecimientos que cambiaran la historia del mundo. Este es un libro cristiano, dedicado a las personas que aún no conocen el amor de Cristo, o que dudan en sus corazones. El lector se reconocerá en muchas de las situaciones de los personajes de este libro.
El libro también se adentra dentro del mundo espiritual, mostrando al lector un mundo que de otra forma quedaría oculto. Esta es una historia ficticia, que toca la realidad de cada uno de los que la leen. Bienvenidos a entrar al mundo de Tocando Su Gloria.
El libro también se adentra dentro del mundo espiritual, mostrando al lector un mundo que de otra forma quedaría oculto. Esta es una historia ficticia, que toca la realidad de cada uno de los que la leen. Bienvenidos a entrar al mundo de Tocando Su Gloria.
miércoles, 10 de agosto de 2011
domingo, 7 de agosto de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
miércoles, 3 de agosto de 2011
lunes, 1 de agosto de 2011
sábado, 30 de julio de 2011
miércoles, 27 de julio de 2011
El Evangelio del Reino de Dios, capítulos 1 al 9
Dos nuevos capítulos en este libro. "Volviendo a la Cruz" y "¿A quién debemos temer?
Les recomiendo esta lectura. Si tiene opiniones o sugerencias, son bienvenidos a dejarme sus comentarios.
Leer el libro
Les recomiendo esta lectura. Si tiene opiniones o sugerencias, son bienvenidos a dejarme sus comentarios.
Leer el libro
lunes, 18 de julio de 2011
sábado, 9 de julio de 2011
sábado, 2 de julio de 2011
La Novia de Dios
En Scribd
En PDF
De lejos era resplandeciente, hermosa, como una estrella a media noche.
Toda ella era perfecta, sus vestidos blancos cubrían todo su cuerpo,
Y jugueteaban con el viento que parecía emanar de su interior.
Bailaba sobre las aguas, sobre el mar embravecido.
Hermosa doncella de Dios, tus encantos han llegado al Eterno,
Y te amo con amor eterno, lo enamoraste con tus encantos.
Y Él te amo desde la eternidad, desde los días sin tiempo.
Cuando aún estabas en el corazón del creador.
De en medio de la noche te creo, dijo él: Hágase la luz.
Y tú naciste de su interior, de Su costado saliste, cual rio escarlata pintando el pecado.
Que se llevó la muerte en un grito ahogado: Consumado es.
Tu amado murió, pagó el precio de tu pecado.
Y dicen en el cielo, que te vieron salir, de en medio de la tierra,
Cual hermosa mujer, vestida de lino fino, estabas en él, cuando él se levantó.
Linda es la novia del cordero, hermosa entre todas, preciosa doncella.
A ti te ha escogido el Señor, a ti té amó.
Recuerdo tus lindos ojos, cuando te acercaste a mí, y me diste a beber del agua de la vida,
Me miraste y me enamoraste, cai rendido de amor,
Estaba perdido en ti, ya no era yo, solo tú, hermosa de Dios.
Linda la novia del Cordero, de mi Señor que me rescato.
Y ahora está aumentando tu resplandor, llamando al que viene,
Clamando de amor, al que te levantara y te llevara.
Porque viene, ya viene el Amado, el Amado de todos los que aman la luz.
¿Has visto tú a la novia de Dios?
Henry Padilla Londoño
lunes, 27 de junio de 2011
viernes, 24 de junio de 2011
El canto de Dios
Me vi violentamente tomado por un poderoso viento,
Su viento soplo, y no pude ver de dónde, ni hacia dónde,
Me levanto y dejó todo mi equipaje en tierra,
Estaba completamente a la deriva, a la misericordia de Su viento.
En los mil giros de Su torbellino, tropecé con muchos obstáculos,
Que hirieron mi cuerpo, mi carne se dolió.
Aún la sangre corrió, en Su poderoso viento, me prepare para morir.
Mi alma se entristeció, era hora de morir de dejar todo atrás.
¿Por qué estas triste alma mía? ¿Por qué miras atrás lo que dejaste?
En Su viento todo ha quedado atrás, lejano, olvidado.
Pero aun tropiezo con miles de obstáculos, ¿Dónde está mi salida?
¿A dónde me llevara el viento de Dios?
Y mi muerte llegó, cuando encontré la cruz.
Todo término, la muerte echó su sello,
Apartado de todos, apartado de Dios.
Cuando él murió ahí estaba yo.
Sopla suave viento de Dios, sopla sobre los huesos secos,
Y levanta al que murió, levanta todos los que murieron.
Y Me levanto sobre mis pies, me levanto en el Señor.
Ya no hay dolor, oscuridad, enfermedad, ahora hay claridad.
Y vi la luz, a los tres días el Señor me levanto, en Cristo me levanto.
Sopla poderoso viento de Dios, llena la tierra con esta canción,
Que en todas partes se entone, que todos digan a la vez,
Cristo es el Señor, Dios soberano, que nos rescató.
Y el viento me llevo a dar gloria al Padre,
Quemo mis labios con su fuego.
Y muy lentamente soplo en mí y dijo: Canta, canta la canción.
Cantale a todos, hazlo bien, con esmero,
Cantale al que oye con palabras claras y específicas,
Cantale al que no quiere oír, con palabras que lleguen a sus oídos.
Cantale al pobre, al rico, al enfermo, al sano.
Lleva mi canto a todos, escondelo en un texto hermoso,
Hablalo claro y sin adornos,
Llevalo en pinturas, hermosas o descuidadas.
Lleva mi canción a todo corazón.
Un canto llena toda la tierra, canto de Dios,
Una tonada avisada se está tocando,
En las plazas, en los sitios cerrados, en los buses y subterráneos.
Un canto del ocaso, de antes de anochecer.
¿Escuchas tú el canto de Dios, entiendes Su canción?
Porque si lo oyes, si escuchas su tonada,
Debes preparate, porque viene Su torbellino.
Y tomara a todos los que lo han escuchado,
Y les mostrara la sanidad de Dios.
Y de mi interior salió un rio de agua que hizo explotar mi corazón.
Doblé mis rodillas frente al redentor, esperando en su amor.
Y me toco con el borde de manto, y todo mi ser resplandeció.
Y ahora no era yo, era parte del viento de Dios.
Henry Padilla Londoño
martes, 21 de junio de 2011
El Evangelio del Reino de Dios. capítulos 1-5
Los invito a leer los capítulos 1 al 5 de este libro. Bendiciones.
El Evangelio del Reino de Dios. capítulos 1-5 en PDF
El Evangelio del Reino de Dios. capítulos 1-5 en Scribd
Henry Padilla Londoño
El Evangelio del Reino de Dios. capítulos 1-5 en PDF
El Evangelio del Reino de Dios. capítulos 1-5 en Scribd
Henry Padilla Londoño
sábado, 18 de junio de 2011
Mi último recuerdo
Los invito a leer esta corta historia, este pensamiento.
Mi último recuerdo en PDF
Mi último recuerdo en Scribd
Su mirada tranquila, profunda, observa la luz que se refleja en los charcos que se formaron de la lluvia de la noche, toma colores, formas caprichosas, entra por sus ojos y se abre espacio en su alma, entre miles de recuerdos.
-¡Como la quise! La ame más que a mi vida.
Henry está sentado en la banca del parque, se sienta casi al borde, dando la impresión que ha cualquier momento se va caer de la silla. El frió de la mañana, deja ver el vaho de su respiración, que se acumula en formas casi invisibles, despareciendo casi al momento. Da la impresión de un anciano muy cansado, casi sin fuerzas, algunas personas al pasar lo miran por un momento casi con lastima y dulzura, y prosiguen su camino, dejando una sonrisa de amabilidad y quizás de compasión.
No es un día como todos, él lo sabe, pero ya no lo dice a nadie, hace mucho tiempo que dejo de decirles lo que el sabía que sucedería, las burlas se han callado, las preguntas indiscretas, queriendo saber si está bien de salud mental, se han acabado. Ahora está tranquilo, pero no por eso ha dejado de oír, ver y sentir lo que él siempre ha sentido.
-Me haces mucha falta, mi amor, me siento muy solo, pero ya hoy estaré contigo.
-Que hermoso es todo, que hermosa es la vida. Hubiera querido saber lo que ahora se cuándo aún era joven, pero la vida se esconde entre las líneas del tiempo, se disfraza, algunas veces de dolor, otras de amor, otras se esconde en la soledad, y pocos son los que la hayan y la descubren. Pero te doy gracias Señor del cielo, que me dejaste tomar la mano de la felicidad, andar por los caminos iluminados de la verdad y descubrir el amor. Yo te amé Señor, y a ella, mi linda Jenny, cuanto la ame, la escondiste en un hermoso paraje de este país, y jugaste conmigo para dármela a conocer, y al final nos uniste, el amor nos unió.
-Su pelo era como hermosos destellos de amor, que se mezclan con la sonrisa de la alegría, pinte un mundo nuevo a su lado, descubrí colores que no he pintado. A su lado hable en palabras desconocidas, ella, la mujer que ame y aun amo. Me parece escuchar su dulce voz, la escucho entre los peldaños eternos de la vida, me habla entre el silencio oscuro del firmamento, me envuelvo en sus palabras, las cuales puedo ver, como hermosos rayos de luz, que me llevan a parajes conocidos, parajes que hemos visitado mil y una vez, y me levantan aun a lo desconocido, sujetándome suavemente de la mano, mientras pasamos por lugares tenebrosos, pero me siento seguro, seguro a su lado.
-Cuando me miraba era como ver la aurora, como la sonrisa de un ángel, me embriagaba en su mirada, me llenaba de sentimientos, algunos secretos, otros llenos de pasión. Su mirada… era como lazos de amor, como cuerdas irrompibles, invisibles, que pueden sujetar el alma, que emborrachan el espíritu, y lo llevan a una entrega total e incondicional.
-El amor… que hermoso viaje, por el que me llevaste, nadé entre sus aguas, me dejé ahogar en ellas, queriendo morir en su abrazo, y me llevo a sitios donde creía que moriría de dolor, sitios donde no era hermoso lo que veía, pero entonces me miraba y decía: El amor, todo lo abarca, todo lo perdona, todo lo cree. Y me llevo por sitios de sangre, de muerte, de grito y dolor. El amor, me mostró la cruz, y la sangre que corría por ella, el cuerpo muerto de mi Señor, llanto, soledad. Entonces me miraba y decía: El amor es entregarse por el ser amado, es perdonarla aun antes de que ella lo sepa, el amor lloro y sufrió en la cruz, por amor, por amor lo hizo. Y violentamente me tomo y me llevo a un sito hermoso, lleno de luz, de vida, ahí lo vi a mi Señor, que sonreía, mientras veía venir a miles a hacia él. Entonces me miro y me dijo: El amor es Dios, Cristo que resucito, Dios te amo y te amara por siempre.
Mientras Henry recordaba, y miraba a su interior, una golondrina vino al charco a tomar agua, y se bañaba con toda confianza. Al mirarla Henry sonrió.
-La vida tiene formas, formas de hablarnos, al que quiere escuchar le habla en el canto de un pájaro, en el roció de la mañana, en el recuerdo del alma. Pero si no la escuchas, y crees que puedes evitarla, te hablara en el dolor, o en la necesidad, o quizás en la enfermedad. Recuerdo que me hablaste Señor, hablabas claro a mi corazón, así como ahora, has sido mi buen amigo, mi mejor amigo. Y ahora estas aquí conmigo, viejo amigo, tú has sido bueno.
Y mientras hablaba, Henry se levantó, dejando su cuerpo atrás, y sonrió a su Señor que lo miraba, y cayo de rodillas ante su Dios. Él lo toco y lo tomo de la mano, y juntos se fueron por el camino del cielo.
Henry Padilla Londoño
Mi último recuerdo en PDF
Mi último recuerdo en Scribd
Su mirada tranquila, profunda, observa la luz que se refleja en los charcos que se formaron de la lluvia de la noche, toma colores, formas caprichosas, entra por sus ojos y se abre espacio en su alma, entre miles de recuerdos.
-¡Como la quise! La ame más que a mi vida.
Henry está sentado en la banca del parque, se sienta casi al borde, dando la impresión que ha cualquier momento se va caer de la silla. El frió de la mañana, deja ver el vaho de su respiración, que se acumula en formas casi invisibles, despareciendo casi al momento. Da la impresión de un anciano muy cansado, casi sin fuerzas, algunas personas al pasar lo miran por un momento casi con lastima y dulzura, y prosiguen su camino, dejando una sonrisa de amabilidad y quizás de compasión.
No es un día como todos, él lo sabe, pero ya no lo dice a nadie, hace mucho tiempo que dejo de decirles lo que el sabía que sucedería, las burlas se han callado, las preguntas indiscretas, queriendo saber si está bien de salud mental, se han acabado. Ahora está tranquilo, pero no por eso ha dejado de oír, ver y sentir lo que él siempre ha sentido.
-Me haces mucha falta, mi amor, me siento muy solo, pero ya hoy estaré contigo.
-Que hermoso es todo, que hermosa es la vida. Hubiera querido saber lo que ahora se cuándo aún era joven, pero la vida se esconde entre las líneas del tiempo, se disfraza, algunas veces de dolor, otras de amor, otras se esconde en la soledad, y pocos son los que la hayan y la descubren. Pero te doy gracias Señor del cielo, que me dejaste tomar la mano de la felicidad, andar por los caminos iluminados de la verdad y descubrir el amor. Yo te amé Señor, y a ella, mi linda Jenny, cuanto la ame, la escondiste en un hermoso paraje de este país, y jugaste conmigo para dármela a conocer, y al final nos uniste, el amor nos unió.
-Su pelo era como hermosos destellos de amor, que se mezclan con la sonrisa de la alegría, pinte un mundo nuevo a su lado, descubrí colores que no he pintado. A su lado hable en palabras desconocidas, ella, la mujer que ame y aun amo. Me parece escuchar su dulce voz, la escucho entre los peldaños eternos de la vida, me habla entre el silencio oscuro del firmamento, me envuelvo en sus palabras, las cuales puedo ver, como hermosos rayos de luz, que me llevan a parajes conocidos, parajes que hemos visitado mil y una vez, y me levantan aun a lo desconocido, sujetándome suavemente de la mano, mientras pasamos por lugares tenebrosos, pero me siento seguro, seguro a su lado.
-Cuando me miraba era como ver la aurora, como la sonrisa de un ángel, me embriagaba en su mirada, me llenaba de sentimientos, algunos secretos, otros llenos de pasión. Su mirada… era como lazos de amor, como cuerdas irrompibles, invisibles, que pueden sujetar el alma, que emborrachan el espíritu, y lo llevan a una entrega total e incondicional.
-El amor… que hermoso viaje, por el que me llevaste, nadé entre sus aguas, me dejé ahogar en ellas, queriendo morir en su abrazo, y me llevo a sitios donde creía que moriría de dolor, sitios donde no era hermoso lo que veía, pero entonces me miraba y decía: El amor, todo lo abarca, todo lo perdona, todo lo cree. Y me llevo por sitios de sangre, de muerte, de grito y dolor. El amor, me mostró la cruz, y la sangre que corría por ella, el cuerpo muerto de mi Señor, llanto, soledad. Entonces me miraba y decía: El amor es entregarse por el ser amado, es perdonarla aun antes de que ella lo sepa, el amor lloro y sufrió en la cruz, por amor, por amor lo hizo. Y violentamente me tomo y me llevo a un sito hermoso, lleno de luz, de vida, ahí lo vi a mi Señor, que sonreía, mientras veía venir a miles a hacia él. Entonces me miro y me dijo: El amor es Dios, Cristo que resucito, Dios te amo y te amara por siempre.
Mientras Henry recordaba, y miraba a su interior, una golondrina vino al charco a tomar agua, y se bañaba con toda confianza. Al mirarla Henry sonrió.
-La vida tiene formas, formas de hablarnos, al que quiere escuchar le habla en el canto de un pájaro, en el roció de la mañana, en el recuerdo del alma. Pero si no la escuchas, y crees que puedes evitarla, te hablara en el dolor, o en la necesidad, o quizás en la enfermedad. Recuerdo que me hablaste Señor, hablabas claro a mi corazón, así como ahora, has sido mi buen amigo, mi mejor amigo. Y ahora estas aquí conmigo, viejo amigo, tú has sido bueno.
Y mientras hablaba, Henry se levantó, dejando su cuerpo atrás, y sonrió a su Señor que lo miraba, y cayo de rodillas ante su Dios. Él lo toco y lo tomo de la mano, y juntos se fueron por el camino del cielo.
Henry Padilla Londoño
martes, 14 de junio de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
Amor, ¿Qué sabes tú del amor?

en PDF
en Scribd
Busque en tu mirada, en la expresión de tu rostro,
Busque en el momento para saber cuánto me querías.
Me escondí en una sonrisa casual y nerviosa,
Mientras miraba tu mirada, mientras tú me seducías.
Me sedujo tu aroma a flor silvestre, traído por el viento del oeste.
Me embriague en tu presencia, sin fuerzas, abandonado a tu clemencia.
Me deje llevar por el susurro de tu hermosa voz, que me cautivo.
Hermosa doncella que Dios me dio.
Me tome de tu mano y mi cuerpo vibro, tocar el fuego es mas clemente,
Y creo que toque el cielo cuando te bese, escuche música o ¿fueron ángeles quizás?
Y ya no les puedo contar más, no porque no quiera, sino que no me acuerdo.
Perdí el sentido de mi ser, me envolvió todo su ser.
Amor, ¿Quién lo quiso matar?
Quien no ha amado, no ha vivido, quien no ha amado de verdad, en dolor debe de estar.
No lo pintes de colores, porque lo irrespetaras,
No lo quieras definir con tus palabras cortas y pequeñas,
¿Qué sabes tú, que sabes de amor, o acaso has visto a Dios?
Sensaciones vanas, buscan unos, ¡y dicen que es amor!
Ama a la mujer que Dios te unió, amala como a ti mismo.
Y si Dios no está en medio de tu amor, mejor pide perdón,
Porque no sabes nada, nada del amor.
La sangre lo envolvió, mientras moría por amor.
Clamo al cielo, era amor sincero, no era hermoso en el momento,
Solo oscuridad, dolor, sombras de muerte,
Pero de en medio broto el amor, como raíz de tierra seca, se levantó.
Amor, ¿Qué sabes tú del amor?
Henry Padilla Londoño
lunes, 6 de junio de 2011
La pobreza

En PDF
En scribd
La pobreza grita en las plazas, en medio de la mucha gente.
Se agarra a sus cuellos se esconde entre pieles costosas.
Se agazapa entre las vitrinas de artículos costosos, se disfraza,
Sonríe con su presa, la acaricia, susurra a su oído.
Habita con el simple, con el que pone sus ojos en tierra,
Hace pacto con el orgullo, juntos gobiernan pueblos enteros.
Dicta sus leyes, que son publicadas por sus esclavos bien vestidos.
Esclavos de la pobreza, esclavos encorbatados que se visten de la pobreza.
La pobreza ha hecho pacto con la belleza, con la belleza pasajera.
Es anunciada en revistas, en pantallas de teatro,
Por hombres y mujeres esclavos de sus mentiras, animan a otros a aceptar sus encantos.
Inyecta su veneno en las mentes soñolientas, lentas; llena sus almas de pobreza.
Hay mucho dinero en la miseria, escuche un susurro que dijo,
Son usados como esclavos, gobernados, robados, vendidos.
Son muertos por dos monedas, vendidos como perros,
¡Écheles los restos!, así diremos que ayudamos.
Dicen que la esclavitud fue abolida, eso dicen, los encorbatados.
Dicen que ya no los venden, será que no han visto en mi África.
O habrá que llevarlos a mi América, a mi linda tierra.
O que diremos de Tailandia, Singapur, donde más vale un perro.
Mis hermanos son vendidos por una moneda, desde bebes, desde antes de nacer.
Los comercian delante de todos, mientras los llamados libres,
Sentados en sus hermosos sillones, miran el dolor de mis hermanos.
¡A mí no me miren, dicen, yo estuve bailando anoche, nada que ver!
Hay un pecado que se le contara a esta generación,
Que vendieron sus hermanos, más vale una sola comida del rico,
Que mil de mis hermanos esclavos.
Como podrán escapar, donde buscareis lugar, cuando llegue la hora de pagar.
Si tú escuchas hoy mi voz, y quieres ayudar,
Clama al Dios del cielo, clama por nuestros hermanos, los esclavos.
Clama por misericordia para ti, clama para que tus ojos sean abiertos.
Porque pronto vendrá retribución sobre todos, ¿Quién escapara?
Henry Padilla Londoño
domingo, 5 de junio de 2011
Mi última oportunidad
en PDF
en Scribd
Corre, corre niño, entre la alegría y el bullicio, corre tras tu vida.
Jugando y creciendo, amando y llorando, vio su pubertad.
Y tus juegos fueron cambiando, tu risa era ahora escasa, solo estudiada.
Abriste la puerta a temores, a dolores, a planes y sueños.
Nuevas sensaciones, pensamientos de amar, de morir, de huir.
Y entre miles de pensamientos contradictorios, el niño dejo de reír.
Y se hizo adulto. Todo era un sueño, te lo repetías.
Y tus sueños se fueron muriendo, tus planes fueron fracasando.
Otros se fueron cumpliendo, y tú te fuiste identificando.
Ese soy yo, dice ahora el niño hecho hombre.
Sus planes han cambiado ahora, sus sueños… son parte de sus planes.
Y quiso probar el amor, ¿está en mis planes? ¿Es parte de mis sueños?
El amor, se dijo, es efímero, es como un sueño, nada real.
Amare para vivir, amar es el punto dos, después de triunfar.
Y del niño solo queda un recuerdo, ahora hay miles de pensamientos, de angustias,
De sueños, de planes, de dolores, ahora no hay tiempo para ser niño.
Ese soy yo, dice ahora el hombre hecho un esclavo.
Y este esclavo ríe, pensando en lo libre que es él.
Dejame llevarte de la mano, dijo la voz, dejame mostrarte algo mejor.
Y llevo de la mano al esclavo, lo llevo por sitios conocidos, llenos de dolor.
Lo llevo por junto a un amor olvidado, mientras moría de desesperación.
Lo llevo por sueños dejados, gente que sufría, lo que nunca fue.
Lo llevo por momentos en el tiempo, momentos de amor,
Y le mostro la luz que había recibido, que luego había dejado, traicionado.
Lo llevo por sitios de inspiración, momentos sin tiempo llenos de color.
Verdaderas obras de arte, dejadas, abandonadas, abortadas de la creación.
Lo llevo por un camino donde podían ir dos, y vio los ojos de un niño.
Como una sombra lo miro, niños abortados, escapadas, lo que nunca fue.
Y ya en el camino el esclavo lloro, ¡Yo no sabía! Su grito lo ahogo el tiempo.
Y llegaron a un sitio oscuro, tenebroso, su llanto se cortó.
Solo se escuchaban gritos, dolor; y escucho que la voz susurro:
Aquí están todos los que como tú, dicen: "Ese soy yo"
Los que viven su vida solo para ellos, los que se alejan del amor.
Y Aquí estarás un día, si en ti no llega a nacer la luz.
Las palabras se terminan en ese sitio, el razonamiento no habita allí.
Solo una terrible desesperación, y todos dicen: "Ese soy yo"
Ven, dijo la voz, aún no termina el viaje, y lo saco del sitio tenebroso,
Y llegaron a un lugar maravilloso, lleno de luz, de paz, de amor.
Y había una gran cantidad de esclavos, y en medio de ellos un Señor,
Y uno a uno decían: Recíbeme a mi Señor, tú eres mi Señor.
Y las cadenas caían, y nuevas ropas recibían,
Y todos ahora decían: Vivimos para ti Señor, solo para ti Señor Jesús.
A donde tú vayas iremos, en donde tú estés estaremos.
Hemos hallado el cielo, el cielo está a tu lado, Señor Jesús.
Y la voz le dijo, Ven, aún tengo que mostrarte,
Y lo llevo muy alto, desde allí podía ver todas las ciudades.
Y vio grandes reinos, y riquezas, guerras, glorias pasajeras.
Esclavos que corrían el camino que el mismo seguía,
Y perseguían los que habían venido a la luz, a Jesús, los odiaban.
Y vio como todos levantaron guerra contra el Señor.
Y El Señor se elevó entre las nubes, y se llevó a los suyos,
Y un viento recio azoto la tierra, y la tierra fue bañada en sangre.
Y de entre el viento apareció uno vestido de purpura, lo miro y se acercó a él.
¿Quién creerá cuando esto cuentes? ¿Quieres seguir de esclavo?
Y el esclavo apretó sus ojos con fuerza, la luz lo hería,
¿A dónde iré? ¿Cómo hare para recibir la luz? Se dijo.
Ven a Cristo, dijo la voz, no esperes mas, ven a la luz.
Y tú que lees esto, ¿Dónde quieres estar?
Henry Padilla Londoño
en Scribd
Corre, corre niño, entre la alegría y el bullicio, corre tras tu vida.
Jugando y creciendo, amando y llorando, vio su pubertad.
Y tus juegos fueron cambiando, tu risa era ahora escasa, solo estudiada.
Abriste la puerta a temores, a dolores, a planes y sueños.
Nuevas sensaciones, pensamientos de amar, de morir, de huir.
Y entre miles de pensamientos contradictorios, el niño dejo de reír.
Y se hizo adulto. Todo era un sueño, te lo repetías.
Y tus sueños se fueron muriendo, tus planes fueron fracasando.
Otros se fueron cumpliendo, y tú te fuiste identificando.
Ese soy yo, dice ahora el niño hecho hombre.
Sus planes han cambiado ahora, sus sueños… son parte de sus planes.
Y quiso probar el amor, ¿está en mis planes? ¿Es parte de mis sueños?
El amor, se dijo, es efímero, es como un sueño, nada real.
Amare para vivir, amar es el punto dos, después de triunfar.
Y del niño solo queda un recuerdo, ahora hay miles de pensamientos, de angustias,
De sueños, de planes, de dolores, ahora no hay tiempo para ser niño.
Ese soy yo, dice ahora el hombre hecho un esclavo.
Y este esclavo ríe, pensando en lo libre que es él.
Dejame llevarte de la mano, dijo la voz, dejame mostrarte algo mejor.
Y llevo de la mano al esclavo, lo llevo por sitios conocidos, llenos de dolor.
Lo llevo por junto a un amor olvidado, mientras moría de desesperación.
Lo llevo por sueños dejados, gente que sufría, lo que nunca fue.
Lo llevo por momentos en el tiempo, momentos de amor,
Y le mostro la luz que había recibido, que luego había dejado, traicionado.
Lo llevo por sitios de inspiración, momentos sin tiempo llenos de color.
Verdaderas obras de arte, dejadas, abandonadas, abortadas de la creación.
Lo llevo por un camino donde podían ir dos, y vio los ojos de un niño.
Como una sombra lo miro, niños abortados, escapadas, lo que nunca fue.
Y ya en el camino el esclavo lloro, ¡Yo no sabía! Su grito lo ahogo el tiempo.
Y llegaron a un sitio oscuro, tenebroso, su llanto se cortó.
Solo se escuchaban gritos, dolor; y escucho que la voz susurro:
Aquí están todos los que como tú, dicen: "Ese soy yo"
Los que viven su vida solo para ellos, los que se alejan del amor.
Y Aquí estarás un día, si en ti no llega a nacer la luz.
Las palabras se terminan en ese sitio, el razonamiento no habita allí.
Solo una terrible desesperación, y todos dicen: "Ese soy yo"
Ven, dijo la voz, aún no termina el viaje, y lo saco del sitio tenebroso,
Y llegaron a un lugar maravilloso, lleno de luz, de paz, de amor.
Y había una gran cantidad de esclavos, y en medio de ellos un Señor,
Y uno a uno decían: Recíbeme a mi Señor, tú eres mi Señor.
Y las cadenas caían, y nuevas ropas recibían,
Y todos ahora decían: Vivimos para ti Señor, solo para ti Señor Jesús.
A donde tú vayas iremos, en donde tú estés estaremos.
Hemos hallado el cielo, el cielo está a tu lado, Señor Jesús.
Y la voz le dijo, Ven, aún tengo que mostrarte,
Y lo llevo muy alto, desde allí podía ver todas las ciudades.
Y vio grandes reinos, y riquezas, guerras, glorias pasajeras.
Esclavos que corrían el camino que el mismo seguía,
Y perseguían los que habían venido a la luz, a Jesús, los odiaban.
Y vio como todos levantaron guerra contra el Señor.
Y El Señor se elevó entre las nubes, y se llevó a los suyos,
Y un viento recio azoto la tierra, y la tierra fue bañada en sangre.
Y de entre el viento apareció uno vestido de purpura, lo miro y se acercó a él.
¿Quién creerá cuando esto cuentes? ¿Quieres seguir de esclavo?
Y el esclavo apretó sus ojos con fuerza, la luz lo hería,
¿A dónde iré? ¿Cómo hare para recibir la luz? Se dijo.
Ven a Cristo, dijo la voz, no esperes mas, ven a la luz.
Y tú que lees esto, ¿Dónde quieres estar?
Henry Padilla Londoño
¿Tienes valor, te atreves?

Presos de sus pensamientos, como encadenados,
Avanzan todos en una dirección, todos unidos,
Se cuidan entre ellos, mirando siempre la espalda de su compañero.
Desnudos y casi ciegos, son llevados, por caminos de muerte, caminos de dolor.
Juegan entre ellos, se pasan la voz, dicen, dijo él, dicen que dijo.
¿Y qué fue lo que dijo? Que ya todo está dicho, no tienes que pensar.
Y se ríen en conformismo, cuales zombis adiestrados.
Esta es la vida, se enorgullecen y dicen, esta es la vida.
Y sus años se pasan en pequeños pensamientos,
Huyen de la luz, huyen de la vida.
Eso es aburrido y no es cool, estás loco, ¡mirame!, dice el encadenado.
Yo si la vivo, compro y gasto, hago lo quiero, dice alzando su pesada cadena.
¿Por qué huyes de tu propia libertad?
¿Sabes cuantos pensamientos en libertad has tenido? Ni siquiera uno.
Tus años corren como un soplo, en pronto estarás solo con fuerzas para respirar.
¿Y qué te llevaras? ¿Qué hay más allá? ¿Nunca lo has pensado?
¿Qué te quedara de tus muchas aventuras? ¿Dónde terminaras?
¿Quizás esto es lo último que leas? Y aun así, ¿seguirás en tu cadena?
Te turban mis palabras, ¡ojalá! Te hagan pensar.
Espero haber llegado a tiempo, no de salvarte, porque yo no salvo.
Pero se dé uno que si salva, uno que me libero a mí.
Como tú anduve encadenado, confiando solo en mí.
Y él me dio vida y libertad.
Pero no vengas si no te atreves, esto es solo para los valientes.
Los que se atreven a creer, los que se atreven a poner su vida.
Si, si no tienes valor para pedir perdón, mejor sigue encadenado.
Pero si te atrevieras a pedir perdón, a venir a Cristo, a confesar tu pecado.
Entonces tus cadenas caerían, tu luz nacería como el medio día.
¿Encuentras provocativas mis palabras, algo ofensivas?
Atrevete a mostrar que se puede, pide perdón a Cristo, y no sigas pecando.
Deja que él sea tu Señor, tu Salvador.
O quieres seguir como zombi adiestrado, ciego, sordo, sin entendimiento.
¿Tienes valor, te atreves?
en PDF
jueves, 2 de junio de 2011
El Evangelio del Reino de Dios, Capítulos 1,2 y 3
Los invito a leer el capitulo tres del Evangelio del Reino de Dios: "La Palabra de Dios".
Si tienen algún comentario, me gustaría mucho recibirlo. Bendiciones.
El Evangelio del Reino de Dios, Capítulos 1,2 y 3
Si tienen algún comentario, me gustaría mucho recibirlo. Bendiciones.
El Evangelio del Reino de Dios, Capítulos 1,2 y 3
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



