Estas palabras están dedicadas a mi mamá.
Hermosa perla de la ciudad de Dios
Ella camina con esfuerzo,
El Tiempo inclemente ha pasado,
Ella ha luchado por la vida,
De su mano yo he andado,
Recuerdo aquellos días,
Unos claros, otros oscuros,
Pero tú siempre estuviste ahí,
Vamos, tú eres el orgullo de mi corazón,
Y mientras me hablabas sonreías, y el cielo yo veía.
Que lindo, todo aquello, mi linda mamita,
Yo quiero decirte que te amo,
Recuerdas… cuando Cristo nos hallo,
Como las tinieblas el saco,
Y la desesperación cambió por paz,
Esperanza en medio de escasez,
Vida donde la muerte golpeó.
Que valiente, que entereza, mi mamita,
Venid, guerreros de Dios, venid, Juntaos a una aquí,
Os presentaré un poderoso guerrero,
Uno que venció, que pasó por tormentas,
Por escasez, por dolor, y aun la muerte nos miro,
Pero ahí está, delicada como una rosa,
Hermosa y radiante, perla de Dios.
Madre, hermosa perla de la ciudad de Dios,
Que me arrullaste y me ayudaste,
Gracias, poderosa guerrera de Dios,
Solo tú podías, con Jesús en tu corazón,
Vencer y llevarme cerca, cerca de nuestro Señor.
Gracias mamá.
Henry Padilla Londoño
Este es el blog de Libros del Reino de Dios
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viernes, 14 de mayo de 2010
jueves, 13 de mayo de 2010
Tú, yo, y mi amigo, el Cristo.
¿Por qué su mirada interrogante?
Pasan de mi, como diciendo ¡que lastima!
Quiero decirles, gritarles,
Que aquí adentro, estoy lleno de vida,
Que mi amor es como el de ellos.
Pero mis manos no responden,
Y mi voz... solo un gemido emito,
Pero quiero contarles, que un amigo tengo,
Hablo con él a diario,
Aquí, donde los médicos dicen Autismo.
Aquí adentro no tengo límites,
Aquí adentro vuelo,
Él vino a mí mientras oía a mi madre orar,
Mientras ella lloraba delante de él,
Él vino a mí, aquí adentro, y me dijo:
No temas, yo soy tu amigo,
Mi nombre Jesús, y para siempre estaré contigo.
Y lo vi cuando toco a mi madre,
Cuando puso su mano y dijo:
Yo estoy contigo, cuida de mi amigo,
Y ella alabo a Dios, sentía como el Espíritu,
La tomaba y alababa, y me miro en silencio,
Todo va estar bien, mi niño, eso dijo.
Ella sabe de mí, de mi corazón,
Ella ha aprendido, que a ella y a mi igual,
Nos ama ese Señor, el Rey del Cielo,
El Señor Jesús, mi amigo.
No me tengas lastima,
Mírame como soy, salvo por Cristo,
Como tú iré al cielo,
Porque creíste, como yo he creído,
Somos uno, tu, yo, y mi amigo, el Cristo.
Henry Padilla Londoño
Pasan de mi, como diciendo ¡que lastima!
Quiero decirles, gritarles,
Que aquí adentro, estoy lleno de vida,
Que mi amor es como el de ellos.
Pero mis manos no responden,
Y mi voz... solo un gemido emito,
Pero quiero contarles, que un amigo tengo,
Hablo con él a diario,
Aquí, donde los médicos dicen Autismo.
Aquí adentro no tengo límites,
Aquí adentro vuelo,
Él vino a mí mientras oía a mi madre orar,
Mientras ella lloraba delante de él,
Él vino a mí, aquí adentro, y me dijo:
No temas, yo soy tu amigo,
Mi nombre Jesús, y para siempre estaré contigo.
Y lo vi cuando toco a mi madre,
Cuando puso su mano y dijo:
Yo estoy contigo, cuida de mi amigo,
Y ella alabo a Dios, sentía como el Espíritu,
La tomaba y alababa, y me miro en silencio,
Todo va estar bien, mi niño, eso dijo.
Ella sabe de mí, de mi corazón,
Ella ha aprendido, que a ella y a mi igual,
Nos ama ese Señor, el Rey del Cielo,
El Señor Jesús, mi amigo.
No me tengas lastima,
Mírame como soy, salvo por Cristo,
Como tú iré al cielo,
Porque creíste, como yo he creído,
Somos uno, tu, yo, y mi amigo, el Cristo.
Henry Padilla Londoño
miércoles, 12 de mayo de 2010
Él a tu lado siempre ha estado
El fin de semana pasada, estuve escuchando a un hermano que nos vino a dar su testimonio, él es pastor de una Iglesia en New Jersey, nos contó como el Señor lo sano de un cáncer maligno, que se había extendido prácticamente por todo su cuerpo, le afectaba la cabeza, el hígado, los pulmones, y otras áreas, pero de ahí, lo levanto el Señor. Algo que se gravo en mi corazón, fue que este hermano nos suplicaba que fuéramos a visitar los enfermos, a no ser duros con ellos, a intentar entender la soledad y la situación en que ellos están. Así como el Señor nos sano, cuando él derramo su sangre por nosotros, y fue herido por nosotros, así también debemos tener compasión y misericordia, ayudar al enfermo, darle animo, levantarlo y en amor leerle la palabra y orar con él, para que reciba fe, y pueda ser sano de su enfermedad. También es importante que ellos continúen su tratamiento médico, sin interrumpirlo, pero que en su corazón sepan que el que tiene la última palabra es siempre el Señor. Los médicos, como en el caso de este hermano, decían que le quedaba muy poco tiempo de vida, y en eso se equivocaron, porque el Señor es el que tiene la última palabra, pero en todo caso, debes continuar con tu tratamiento médico, tomando los medicamentos que los médicos te digan, pero tienes que tener la seguridad, hermano(a), que el que tiene la última palabra es el Señor, no temas. Pensando en esta situación, escribí estas líneas, porque tú eres valioso(a) para el Señor, no lo olvides, el tiempo de nuestra partida de esta tierra, solo está en las manos de Dios, solo nuestro Señor, no dejes que tu corazón se llene de amargura, cuando salgas de este momento, vas a estar más fortalecido y el Señor te usara para que ayudes a otros, levántate, siervo(a) de Dios, que el Señor te ama.
Él a tu lado siempre ha estado
Tirado en mí lecho de enfermo pensaba,
Me acordaba de ti, amigo,
Anhelaba tus palabras, tu aliento, meditaba,
Donde estas amigo mío,
Que mi dolor y enfermedad,
Se abalanzan sobre mí, como monstruos sin piedad,
Destrozan mis carnes, mi alma, mi esperanza.
Aquí estoy mi hermano, mi amigo,
Por un momento estuve lejos, pero no de ti,
Por un momento me vi a mi mismo,
Perdido en la oscuridad, en el egoísmo.
Pero me acordé de Cristo, que murió por mí,
Me acordé que él a mi me sano,
Y llore, en mi soledad reconocí mi pecado,
Y he venido a ti, mi hermano, mi amigo,
A decirte que te amo, que no estás solo,
Yo estoy contigo.
Y el Rey de los cielos, no te ha dejado,
El a tu lado siempre ha estado,
Cuidando de ti,
Cuando has llorado, él sus lágrimas también ha derramado,
Cuando has gemido, en sus brazos te ha arrullado,
Eres la niña de sus ojos, su precioso tesoro.
Levántate mi amigo, recibe ánimo del Señor,
Él ya te ha sanado,
Cuando su sangre derramo por nuestros pecados,
Cuando su cuerpo fue llagado,
Tus enfermedades llevo,
Para que hoy tú mi amigo, mi hermano,
Seas sano, y glorifiques al Señor,
No lo dudes, levántate ya,
Y alaba al que te sano.
Henry Padilla Londoño
Él a tu lado siempre ha estado
Tirado en mí lecho de enfermo pensaba,
Me acordaba de ti, amigo,
Anhelaba tus palabras, tu aliento, meditaba,
Donde estas amigo mío,
Que mi dolor y enfermedad,
Se abalanzan sobre mí, como monstruos sin piedad,
Destrozan mis carnes, mi alma, mi esperanza.
Aquí estoy mi hermano, mi amigo,
Por un momento estuve lejos, pero no de ti,
Por un momento me vi a mi mismo,
Perdido en la oscuridad, en el egoísmo.
Pero me acordé de Cristo, que murió por mí,
Me acordé que él a mi me sano,
Y llore, en mi soledad reconocí mi pecado,
Y he venido a ti, mi hermano, mi amigo,
A decirte que te amo, que no estás solo,
Yo estoy contigo.
Y el Rey de los cielos, no te ha dejado,
El a tu lado siempre ha estado,
Cuidando de ti,
Cuando has llorado, él sus lágrimas también ha derramado,
Cuando has gemido, en sus brazos te ha arrullado,
Eres la niña de sus ojos, su precioso tesoro.
Levántate mi amigo, recibe ánimo del Señor,
Él ya te ha sanado,
Cuando su sangre derramo por nuestros pecados,
Cuando su cuerpo fue llagado,
Tus enfermedades llevo,
Para que hoy tú mi amigo, mi hermano,
Seas sano, y glorifiques al Señor,
No lo dudes, levántate ya,
Y alaba al que te sano.
Henry Padilla Londoño
martes, 11 de mayo de 2010
La vida me es corta para amarte.
Te acaricio, te amo, me dejo llevar por tu aroma,
Me envuelves en tu mirada, que me agita y me extrémese,
Me veo junto a ti, en el cielo,
Ese cielo hermoso de tus besos.
Y juntos nos dejamos ir, envolver,
Sabemos que somos uno,
Tú mi hermosa, yo y nuestro Señor,
Unidos en amor, en un pacto de vida,
Ante el autor de la vida.
Porque Jesús esta en todo lo que hacemos,
Porque Él nos amo primero,
Amor, decirlo ya es un privilegio,
Sentirlo es de los vivos.
Tú sabes cuánto te amo, mi amada,
La eternidad Dios la puso en el corazón del hombre,
Para amar.
La vida me es corta para amarte,
Pero nuestro amor es solo un leve reflejo,
Del eterno amor de nuestro Salvador,
De Jesús, Señor nuestro,
Y si tú lees mis palabras, y quieres saber del amor,
Ve, al que te amo primero, a Jesús,
Porque no podrás amar,
Si no hay vida en tu corazón, la vida de Dios.
Henry Padilla Londoño
Me envuelves en tu mirada, que me agita y me extrémese,
Me veo junto a ti, en el cielo,
Ese cielo hermoso de tus besos.
Y juntos nos dejamos ir, envolver,
Sabemos que somos uno,
Tú mi hermosa, yo y nuestro Señor,
Unidos en amor, en un pacto de vida,
Ante el autor de la vida.
Porque Jesús esta en todo lo que hacemos,
Porque Él nos amo primero,
Amor, decirlo ya es un privilegio,
Sentirlo es de los vivos.
Tú sabes cuánto te amo, mi amada,
La eternidad Dios la puso en el corazón del hombre,
Para amar.
La vida me es corta para amarte,
Pero nuestro amor es solo un leve reflejo,
Del eterno amor de nuestro Salvador,
De Jesús, Señor nuestro,
Y si tú lees mis palabras, y quieres saber del amor,
Ve, al que te amo primero, a Jesús,
Porque no podrás amar,
Si no hay vida en tu corazón, la vida de Dios.
Henry Padilla Londoño
jueves, 6 de mayo de 2010
Y te vi.
Escuche un susurro, una voz un suspiro,
Suavemente a mi oído dijo: vuela, y mira,
Y volé y mire, y tú estabas sentada en tierra,
Tus manos cubrían tu cabeza y llorabas por tu hijo,
Pero vi dentro de ti, una luz preciosa, pequeña pero hermosa,
Que empezó a inundar todo tu ser,
Y se extendió a tu alrededor, cuan potente esplendor,
Y exploto, esa luz exploto, y lo lleno todo.
Y te vi otra vez, parada y radiante,
Mirabas al cielo, alababas a Dios,
Y decías a voz en cuello:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Que ha devuelto el deseo de mi corazón.
Y tu hijo estaba a tú lado, te miraba y lloraba,
Lloraba de amor, amor por ti, amor por el Señor,
Y te vi,
Corrías, corrías en medio del pueblo,
Llevando las noticias de un Salvador,
Gritándole a todos:
Venid, y escuchemos del Redentor,
Venid, oíd al que sano a mi hijo,
Al que rompió las cadenas de la muerte.
Y tu gozo era inefable, grande y espontáneo,
Y volé entre las nubes, al cielo mire de lejos,
Y vi al Rey sonriendo, de pie,
Se alegraba con tu acción.
Henry Padilla Londoño
Suavemente a mi oído dijo: vuela, y mira,
Y volé y mire, y tú estabas sentada en tierra,
Tus manos cubrían tu cabeza y llorabas por tu hijo,
Pero vi dentro de ti, una luz preciosa, pequeña pero hermosa,
Que empezó a inundar todo tu ser,
Y se extendió a tu alrededor, cuan potente esplendor,
Y exploto, esa luz exploto, y lo lleno todo.
Y te vi otra vez, parada y radiante,
Mirabas al cielo, alababas a Dios,
Y decías a voz en cuello:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Que ha devuelto el deseo de mi corazón.
Y tu hijo estaba a tú lado, te miraba y lloraba,
Lloraba de amor, amor por ti, amor por el Señor,
Y te vi,
Corrías, corrías en medio del pueblo,
Llevando las noticias de un Salvador,
Gritándole a todos:
Venid, y escuchemos del Redentor,
Venid, oíd al que sano a mi hijo,
Al que rompió las cadenas de la muerte.
Y tu gozo era inefable, grande y espontáneo,
Y volé entre las nubes, al cielo mire de lejos,
Y vi al Rey sonriendo, de pie,
Se alegraba con tu acción.
Henry Padilla Londoño
"Tú has probado mi corazón, Me has visitado de noche; Me has puesto a prueba nada hallaste. He resuelto que mi boca no peque." Salmo 17:3
Los hombres no pueden ver lo que hay en el corazón, solo Dios puede hacerlo, es ahí, en el corazón, en donde nos encontramos a solas con Dios, cuando estamos en el cuarto a puerta cerrada, pero nuestra justicia no alcanza y nos avergonzaríamos delante de él, sino tuviéramos a Jesús, que es nuestra Justicia, entonces nuestro corazón está firme, porque no confiamos en nuestra Justicia, sino en la de Él, y sabemos que no podemos decirle que le amamos, si no hacemos lo que él nos manda y pecamos con nuestros labios. Mis hermanos, podemos tener seguridad delante de Dios, puesto que Cristo Jesús es nuestra justicia, y debemos tener seguridad ante los hombres, haciendo los mandamientos de Jesús, para que nuestra forma de vivir convenza y sea de testimonio a los que se oponen, y seguramente algunos de ellos serán salvos.
Henry Padilla Londoño
Henry Padilla Londoño

He recibido un premio de mi esposa / Jesucristo el que ama mi alma /, "Sunshine Award", y yo buscando a quien debería dar este premio, vino a mi mente solo un nombre, "El Espíritu Santo", y como su blog, esta en todos los corazones de todos los que amamos al Señor, decidí ponerlo aquí, para que tu hermano, que has recibido su linda escritura en tu corazón, lleves este premio a otro, Bendito es el Señor.
Era Amor.
La vi abatida, sola, su amor había perdido,
Sus lágrimas derramo, su corazón dolido grito,
Se vio sola, con un hijo, todo su mundo se derribo,
Y a la deriva ando, por un mundo sin control.
Se refugió en el alcohol, el placer y la diversión,
Su hijo llamo papa a muchos hombres distintos,
Y así creció, y así vivió, y el mundo te desprecio,
Esta es mi parte pensó, para esto nací yo.
Te burlaste del hombrecito, que te hablo de Dios,
¡Tú no conoces la vida, como yo!, dijiste en aquel día,
Pero recibiste por lastima el papel que te entrego,
Vete, lárgate, soñador, y mientras lo insultabas, él te miraba,
Y viste en su mirada algo que no pudiste olvidar.
Pero fue esa noche, noche como todas,
Que recordaste su mirada, esa mirada, ¿por qué no la olvidabas?
Y leíste el papel, que te había dado:
Cree en Cristo, ven a él, y él perdonara tu pecado,
Deja tu dolor en la cruz, deja tus pecados,
Y vuélvete a él, que sanara tu corazón y te enseñara a amar otra vez.
Y entonces entendiste, era Amor, lo que viste,
Esos ojos te miraban con amor, por eso los temiste,
Y un caudal de llanto broto en ti,
Y de rodillas a tu Salvador viniste,
Dejaste tu pecado, tu dureza, tu amargura,
Y volviste a vivir, hermosa flor, como solo hay una.
Tu hijo ya solo tiene un papá,
Y en tus ojos hay dulzura y amor,
Y te vi, sentada junto a él, abrazándolo, besándolo,
Y el dolor de una vez se había ido, ya no era,
Porque creíste, creíste en el Señor.
Henry Padilla Londoño
Sus lágrimas derramo, su corazón dolido grito,
Se vio sola, con un hijo, todo su mundo se derribo,
Y a la deriva ando, por un mundo sin control.
Se refugió en el alcohol, el placer y la diversión,
Su hijo llamo papa a muchos hombres distintos,
Y así creció, y así vivió, y el mundo te desprecio,
Esta es mi parte pensó, para esto nací yo.
Te burlaste del hombrecito, que te hablo de Dios,
¡Tú no conoces la vida, como yo!, dijiste en aquel día,
Pero recibiste por lastima el papel que te entrego,
Vete, lárgate, soñador, y mientras lo insultabas, él te miraba,
Y viste en su mirada algo que no pudiste olvidar.
Pero fue esa noche, noche como todas,
Que recordaste su mirada, esa mirada, ¿por qué no la olvidabas?
Y leíste el papel, que te había dado:
Cree en Cristo, ven a él, y él perdonara tu pecado,
Deja tu dolor en la cruz, deja tus pecados,
Y vuélvete a él, que sanara tu corazón y te enseñara a amar otra vez.
Y entonces entendiste, era Amor, lo que viste,
Esos ojos te miraban con amor, por eso los temiste,
Y un caudal de llanto broto en ti,
Y de rodillas a tu Salvador viniste,
Dejaste tu pecado, tu dureza, tu amargura,
Y volviste a vivir, hermosa flor, como solo hay una.
Tu hijo ya solo tiene un papá,
Y en tus ojos hay dulzura y amor,
Y te vi, sentada junto a él, abrazándolo, besándolo,
Y el dolor de una vez se había ido, ya no era,
Porque creíste, creíste en el Señor.
Henry Padilla Londoño
miércoles, 5 de mayo de 2010
Estas cosas dice el Santo, el Verdadero...
"...Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras: he aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre." Apocalipsis 3:7-8
Te has acercado al Santo, él es tu Señor, él es el que te ayuda, ya no estás solo(a), El Señor ha abierto una puerta para ti, una puerta de Salvación, la cual nadie puede cerrar, está abierta aún, y lo estará por un poco de tiempo más, por esa puerta encontraras Liberación, Salvación, Sanidad, Restauración, Gozo, Amor, encontraras a Jesús.
Aunque te has visto en el calor de la batalla, aunque la vida ha querido tumbarte y dañarte, aunque has llorado en silencio, donde solo el Señor ha escuchado, Has guardado sus Palabras, y aun tienes fuerza, entra bendito(a) de Dios, por esa puerta, tú eres un príncipe, una princesa de Dios, nadie puede quitar tu corona, toma lo que te pertenece, porque nadie podrá jamás cerrar esa puerta que está delante de tí. Amén.
Henry Padilla Londoño
Te has acercado al Santo, él es tu Señor, él es el que te ayuda, ya no estás solo(a), El Señor ha abierto una puerta para ti, una puerta de Salvación, la cual nadie puede cerrar, está abierta aún, y lo estará por un poco de tiempo más, por esa puerta encontraras Liberación, Salvación, Sanidad, Restauración, Gozo, Amor, encontraras a Jesús.
Aunque te has visto en el calor de la batalla, aunque la vida ha querido tumbarte y dañarte, aunque has llorado en silencio, donde solo el Señor ha escuchado, Has guardado sus Palabras, y aun tienes fuerza, entra bendito(a) de Dios, por esa puerta, tú eres un príncipe, una princesa de Dios, nadie puede quitar tu corona, toma lo que te pertenece, porque nadie podrá jamás cerrar esa puerta que está delante de tí. Amén.
Henry Padilla Londoño
Mi corazón te anhela
Te seguí por las playas, mientras disfrutaba de la belleza del mar,
Te seguí por el mar, por el viento, y por el tiempo,
Te seguí en la ciudad, indiferente, sola y llena de gente,
Te seguí más allá, en el corazón, en las puertas de la vida,
Me entregue a tus dichos, como los amo, te veo reflejado en ellos,
Te seguí en la soledad, en el sufrimiento, dolor del cuerpo,
Te seguí en la pobreza, llena de bienes, llena de tus bondades,
Mi corazón te anhela, aunque a la muerte fueras, allí te seguiría,
El cielo para mi, mi Señor, el cielo es tu vida, tu presencia,
Mi alma anhela de ti, de tu presencia, de tu Palabra, de tu mirada,
El que me ve ha dicho, "su vida desperdicia"
Como anhelo yo, que conocieras el amor de mi vida,
Y te dejaras llevar por la vida, entonces tus ojos verían,
Y tu corazón explotaría de amor por esa vida, que es Jesús.
Henry Padilla Londoño
Te seguí por el mar, por el viento, y por el tiempo,
Te seguí en la ciudad, indiferente, sola y llena de gente,
Te seguí más allá, en el corazón, en las puertas de la vida,
Me entregue a tus dichos, como los amo, te veo reflejado en ellos,
Te seguí en la soledad, en el sufrimiento, dolor del cuerpo,
Te seguí en la pobreza, llena de bienes, llena de tus bondades,
Mi corazón te anhela, aunque a la muerte fueras, allí te seguiría,
El cielo para mi, mi Señor, el cielo es tu vida, tu presencia,
Mi alma anhela de ti, de tu presencia, de tu Palabra, de tu mirada,
El que me ve ha dicho, "su vida desperdicia"
Como anhelo yo, que conocieras el amor de mi vida,
Y te dejaras llevar por la vida, entonces tus ojos verían,
Y tu corazón explotaría de amor por esa vida, que es Jesús.
Henry Padilla Londoño
martes, 4 de mayo de 2010
Mas las fábulas profanas y de viejas desecha, y ejercítate para la piedad. 1 Timoteo 4:7
Continuando en parte el tema de "Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina", el Espíritu, a través de Pablo nos enseña que no debemos prestar oído a fábulas profanas, quiere decir, que no son sagradas, fábulas creadas por personas llevadas de diferentes espíritus de error, si leemos todo él capitulo, vemos que nos alerta directamente a nosotros, "venideros tiempos", de espíritus de mentira que quieren llevar presos a los que los escuchan. Cuando escuchamos uno de estos espíritus, y asentimos con lo que él dice, estamos entregándole nuestra libertad, puesto que nos estamos volteando de la libertad del evangelio de Jesús y estamos oyendo a espíritus de demonios, estos espíritus, enseñan a guardar los días, a que no se puede comer de todo, dicen: "es pecado", queriendo parecer religiosos, pero son profanos, estos espíritus, quieren hablar a nuestro oído, e incentivar nuestra curiosidad.
Pero el Espíritu Santo nos da la solución en el mismo versículo, "ejercítate en la piedad", notemos hermanos, la palabra que se usa, "ejercítate", la piedad debe ser ejercitada, debemos, como los músculos del cuerpo, ejercitarla diariamente, este es el antídoto contra estar escuchando este tipo de fábulas profanas, aunque nosotros tenemos la vida de Dios dentro de nosotros, a través del Espíritu de Vida, que mora en nosotros, debemos ejercitar nuestra alma y cuerpo diariamente en hacer el bien, en sacar esa Vida de Dios y darla a otros.
Continuemos, mis hermanos, haciendo el bien a todos, y más a los de la familia de la fe nuestra, agradando a Dios, guardando lo que ya tenemos. Bendiciones.
Henry Padilla Londoño
Pero el Espíritu Santo nos da la solución en el mismo versículo, "ejercítate en la piedad", notemos hermanos, la palabra que se usa, "ejercítate", la piedad debe ser ejercitada, debemos, como los músculos del cuerpo, ejercitarla diariamente, este es el antídoto contra estar escuchando este tipo de fábulas profanas, aunque nosotros tenemos la vida de Dios dentro de nosotros, a través del Espíritu de Vida, que mora en nosotros, debemos ejercitar nuestra alma y cuerpo diariamente en hacer el bien, en sacar esa Vida de Dios y darla a otros.
Continuemos, mis hermanos, haciendo el bien a todos, y más a los de la familia de la fe nuestra, agradando a Dios, guardando lo que ya tenemos. Bendiciones.
Henry Padilla Londoño
Volaba en tus alas de amor
Cuando estaba abatido, confundido,
Llegaste a mí y me levantaste en tus alas,
Me sacaste del hueco del dolor,
Mientras oraba te alababa, y volaba,
Volaba en tus alas de amor,
Me sostenía la cruz, mi Jesús,
Y entre más alto ibas, mas yo me aferraba,
Una lágrima fue testigo,
No del dolor, sino del amor,
Mi corazón quiso explotar, grito,
¡Cuánto te amo, Señor!
Aquí arriba no hay dolor, no hay ansiedad,
¿Y qué fue lo que me saco?, mi esfuerzo no fue,
Pero la fe, la fe que tú pusiste en mi corazón,
La fe en Jesús, mi Salvador, mi Señor.
Henry Padilla Londoño
Llegaste a mí y me levantaste en tus alas,
Me sacaste del hueco del dolor,
Mientras oraba te alababa, y volaba,
Volaba en tus alas de amor,
Me sostenía la cruz, mi Jesús,
Y entre más alto ibas, mas yo me aferraba,
Una lágrima fue testigo,
No del dolor, sino del amor,
Mi corazón quiso explotar, grito,
¡Cuánto te amo, Señor!
Aquí arriba no hay dolor, no hay ansiedad,
¿Y qué fue lo que me saco?, mi esfuerzo no fue,
Pero la fe, la fe que tú pusiste en mi corazón,
La fe en Jesús, mi Salvador, mi Señor.
Henry Padilla Londoño
lunes, 3 de mayo de 2010
Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Tito 2:1
Que tan importante es, que lo que hablemos o leamos, esté de acuerdo con la sana doctrina, es muy importante para nuestras vidas, por supuesto no podemos señalar y acusar a nadie, pero podemos mantener nuestras vidas en una senda que sea agradable al Señor. ¿Y cuál es esta sana doctrina? ¿En donde la hallamos?
La sana doctrina es la doctrina que nos enseño el Señor Jesús, que a través de sus apóstoles y profetas ha llegado a nosotros como un legado de vida, en el libro que conocemos como La Biblia. En la Biblia podemos encontrar está sana doctrina, pero la Biblia, en sí misma, puede llegar a ser difícil de entender, para el que quiere solo adquirir conocimiento, para el que solo busca llenarse más de conocimiento para poder juzgar todas las cosas, por esta razón, el señor nos envió un ayudador, el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no pude ver, ni recibir, pero para todos los que creemos en la obra de Jesús, en su muerte sustituta por nosotros, y en la nueva vida que recibimos en la resurrección de Cristo, para todos nosotros, nos es enviado como un regalo, el Espíritu de Verdad, Él, nos explica todas las cosas. Cuando entonces, leemos la Biblia, y tenemos el Espíritu de Verdad, podemos entender el sentido de lo escrito y podemos aplicarlo a nuestras vidas. La sana doctrina, podemos decir como conclusión, no pude ser solamente aprendida en un libro, es revelada al hombre, al espíritu del hombre, por medio de la fe. Cuando andamos en esa doctrina, entonces recibimos La Vida que emana de ella, de la Palabra de Vida.
La definición que Wikipedía nos da de Doctrina es: "un conjunto de enseñanzas basadas en un sistema de creencias sobre una rama de conocimiento". Pero para el cristiano la doctrina se lleva en el corazón, no en el cerebro, la doctrina que nos lleva a la vida es la doctrina de Jesús, guardada en el corazón y aplicada por la fe en Cristo, Jesús.
Recordemos pues hermanos, hablemos lo que esté de acuerdo a la sana doctrina. Bendiciones.
Henry Padilla Londoño
La sana doctrina es la doctrina que nos enseño el Señor Jesús, que a través de sus apóstoles y profetas ha llegado a nosotros como un legado de vida, en el libro que conocemos como La Biblia. En la Biblia podemos encontrar está sana doctrina, pero la Biblia, en sí misma, puede llegar a ser difícil de entender, para el que quiere solo adquirir conocimiento, para el que solo busca llenarse más de conocimiento para poder juzgar todas las cosas, por esta razón, el señor nos envió un ayudador, el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no pude ver, ni recibir, pero para todos los que creemos en la obra de Jesús, en su muerte sustituta por nosotros, y en la nueva vida que recibimos en la resurrección de Cristo, para todos nosotros, nos es enviado como un regalo, el Espíritu de Verdad, Él, nos explica todas las cosas. Cuando entonces, leemos la Biblia, y tenemos el Espíritu de Verdad, podemos entender el sentido de lo escrito y podemos aplicarlo a nuestras vidas. La sana doctrina, podemos decir como conclusión, no pude ser solamente aprendida en un libro, es revelada al hombre, al espíritu del hombre, por medio de la fe. Cuando andamos en esa doctrina, entonces recibimos La Vida que emana de ella, de la Palabra de Vida.
La definición que Wikipedía nos da de Doctrina es: "un conjunto de enseñanzas basadas en un sistema de creencias sobre una rama de conocimiento". Pero para el cristiano la doctrina se lleva en el corazón, no en el cerebro, la doctrina que nos lleva a la vida es la doctrina de Jesús, guardada en el corazón y aplicada por la fe en Cristo, Jesús.
Recordemos pues hermanos, hablemos lo que esté de acuerdo a la sana doctrina. Bendiciones.
Henry Padilla Londoño
viernes, 30 de abril de 2010
Extiende tu manos y recibe
Hijo, ven quiero darte un presente.
Ya estoy aquí señor, dispuesto a recibir.
Extiende tus manos y toma lo que te doy.
Padre, cargo con mi comida y mi trabajo, todo lo que me has dado para vivir, por eso no puedo extender mis manos, si dejo lo que me has dado quizás moriré.
Hijo, quiero darte algo nuevo.
Yo quiero eso nuevo, Señor, dame lo nuevo Señor.
Solo extiende tus manos y tómalo.
Que haré, se pregunto el hijo, quiero lo nuevo pero no puedo arriesgarme a dejar todo lo que he guardado por toda mi vida, y ¿si no alcanzo lo nuevo?, me quedaría sin nada, no sé, qué hacer, ¡ya se!, se dijo así mismo, tomare todo en una mano, y con la otra alcanzare lo nuevo. Hijo extendió su mano para tomar lo nuevo, pero al momento vio que no lo iba a poder sostener con una mano, y grito pidiendo ayuda,
Ayúdame Padre, Yo solo quiero hacer tu Voluntad, pero no puedo tomar lo nuevo es muy pesado.
Si solo dejas a un lado lo viejo, veras que lo nuevo no es pesado.
Señor, ¡lo he cargado por tantos años!, ¿Estás seguro que eso es lo que debo hacer?
No hubo respuesta, solo el silencio absoluto.
Mirando detenidamente todo lo que llevaba y que era tan preciado para él, su comida, su ropa, sus libros, sus herramientas, las miro detenidamente, casi con lágrimas en sus ojos, las fue poniendo lentamente en el suelo, como sintiendo dolor, sintió algo de rabia con el Padre, que lo obligaba a dejar todo a un lado, podría haberle ayudado con lo nuevo y llevar lo viejo también, pensaba, pero a medida que iba poniendo sus cosas en el suelo, un gran descanso entro a su alma, cuando ya hubo dejado todo, sintió como si flotara, por primera vez podía saltar, y alzar sus manos, era algo completamente nuevo para Hijo, pensó el gran paquete que iba a recibir y se alegro mucho, alzo su rostro y dijo:
Padre, dame lo nuevo, aquí estoy, mientras alzaba sus manos.
El padre le pasó un paquete chico, era pesado, pero no muy grande, Hijo lo miro y se quedo con las manos extendidas esperando más, pero no vino más.
Padre, ya he dejado todo a un lado, y quiero recibir lo nuevo, pero tú solo me has dado un pequeño paquete, dijo con mucha expectación, como esperando que el Padre se disculpara por su error.
Hijo, el paquete está lleno de semilla, de ella quiero que vivas, y que la trabajes, para que la hagas germinar y sea de alimento para ti y para otros.
Pero Padre, yo ya tenía todo resuelto, no necesitaba ponerme a sembrar, yo comía sin esfuerzo, con lo antiguo.
Hijo, con lo antiguo comías tú y nadie más, te calentabas tú y nadie más, con lo nuevo comerás tú y darás alimento a muchos, además será de semilla para que otros hagan como tú, la semilla no será carga en tu camino, la sembraras y no tendrás que esforzarte para que produzca fruto, ella produce fruto de sí misma, planta mi semilla y recibirás cien veces más en esta tierra y tendrás una parte conmigo aquí en el cielo.
Hijo miro con amor a su Padre, no entendía todo bien, pero había aprendido a confiar en su padre, y con alegría abrió el paquete y empezó a sembrar la semilla, dejando todo lo antiguo atrás, esperando el fruto que a su tiempo daría la semilla.
Henry Padilla Londoño
Ya estoy aquí señor, dispuesto a recibir.
Extiende tus manos y toma lo que te doy.
Padre, cargo con mi comida y mi trabajo, todo lo que me has dado para vivir, por eso no puedo extender mis manos, si dejo lo que me has dado quizás moriré.
Hijo, quiero darte algo nuevo.
Yo quiero eso nuevo, Señor, dame lo nuevo Señor.
Solo extiende tus manos y tómalo.
Que haré, se pregunto el hijo, quiero lo nuevo pero no puedo arriesgarme a dejar todo lo que he guardado por toda mi vida, y ¿si no alcanzo lo nuevo?, me quedaría sin nada, no sé, qué hacer, ¡ya se!, se dijo así mismo, tomare todo en una mano, y con la otra alcanzare lo nuevo. Hijo extendió su mano para tomar lo nuevo, pero al momento vio que no lo iba a poder sostener con una mano, y grito pidiendo ayuda,
Ayúdame Padre, Yo solo quiero hacer tu Voluntad, pero no puedo tomar lo nuevo es muy pesado.
Si solo dejas a un lado lo viejo, veras que lo nuevo no es pesado.
Señor, ¡lo he cargado por tantos años!, ¿Estás seguro que eso es lo que debo hacer?
No hubo respuesta, solo el silencio absoluto.
Mirando detenidamente todo lo que llevaba y que era tan preciado para él, su comida, su ropa, sus libros, sus herramientas, las miro detenidamente, casi con lágrimas en sus ojos, las fue poniendo lentamente en el suelo, como sintiendo dolor, sintió algo de rabia con el Padre, que lo obligaba a dejar todo a un lado, podría haberle ayudado con lo nuevo y llevar lo viejo también, pensaba, pero a medida que iba poniendo sus cosas en el suelo, un gran descanso entro a su alma, cuando ya hubo dejado todo, sintió como si flotara, por primera vez podía saltar, y alzar sus manos, era algo completamente nuevo para Hijo, pensó el gran paquete que iba a recibir y se alegro mucho, alzo su rostro y dijo:
Padre, dame lo nuevo, aquí estoy, mientras alzaba sus manos.
El padre le pasó un paquete chico, era pesado, pero no muy grande, Hijo lo miro y se quedo con las manos extendidas esperando más, pero no vino más.
Padre, ya he dejado todo a un lado, y quiero recibir lo nuevo, pero tú solo me has dado un pequeño paquete, dijo con mucha expectación, como esperando que el Padre se disculpara por su error.
Hijo, el paquete está lleno de semilla, de ella quiero que vivas, y que la trabajes, para que la hagas germinar y sea de alimento para ti y para otros.
Pero Padre, yo ya tenía todo resuelto, no necesitaba ponerme a sembrar, yo comía sin esfuerzo, con lo antiguo.
Hijo, con lo antiguo comías tú y nadie más, te calentabas tú y nadie más, con lo nuevo comerás tú y darás alimento a muchos, además será de semilla para que otros hagan como tú, la semilla no será carga en tu camino, la sembraras y no tendrás que esforzarte para que produzca fruto, ella produce fruto de sí misma, planta mi semilla y recibirás cien veces más en esta tierra y tendrás una parte conmigo aquí en el cielo.
Hijo miro con amor a su Padre, no entendía todo bien, pero había aprendido a confiar en su padre, y con alegría abrió el paquete y empezó a sembrar la semilla, dejando todo lo antiguo atrás, esperando el fruto que a su tiempo daría la semilla.
Henry Padilla Londoño
miércoles, 28 de abril de 2010
Hermosa princesa, mi amada.
¿Donde estas?, te he estado buscando, he andado por valles y colinas, por montañas y mares, me dije a mi mismo: "No descansare hasta hallarte, hasta que pueda otra vez abrazarte, atraerte de nuevo a mí", "Porque con amor eterno te he amado",
Mi canto día y noche, es por ti, mi amada, que te anhela, mi corazón desfallece dentro de mí, cuando pienso en ti te veo radiante, perfecta, sello de perfección y de amor,
Tú mi dulce princesa, que eres esculpida con el ardor del viento, que te has fatigado con el duro trabajo del mundo, tus manos fueron heridas con tu trabajo, cuando te vea, las lavare con el agua de la vida eterna, preciosa reina, toda tu llena de perfección, te saque de lo que desecharon mis angustiadores, los que clavaron mis manos y mis pies, los que rompieron mi costado, pero tú me ayudaste, preciosa, amada mía, porque cuando estaba en la cruz, estaba pensando en ti, mi corazón dijo: "Con gusto lo soporto todo hasta la muerte, con tal de ganarte a ti, mi amada", te recogí a través de los tiempos, como te han perseguido, como te han golpeado, pero ya vengo por ti, ya estoy aquí, alzo tu rostro, hermosa princesa, mira a tu Rey, al que te Salvo, vengo por ti, di en voz alta y clara, Ven Señor Jesús.
Henry Padilla Londoño
Mi canto día y noche, es por ti, mi amada, que te anhela, mi corazón desfallece dentro de mí, cuando pienso en ti te veo radiante, perfecta, sello de perfección y de amor,
Tú mi dulce princesa, que eres esculpida con el ardor del viento, que te has fatigado con el duro trabajo del mundo, tus manos fueron heridas con tu trabajo, cuando te vea, las lavare con el agua de la vida eterna, preciosa reina, toda tu llena de perfección, te saque de lo que desecharon mis angustiadores, los que clavaron mis manos y mis pies, los que rompieron mi costado, pero tú me ayudaste, preciosa, amada mía, porque cuando estaba en la cruz, estaba pensando en ti, mi corazón dijo: "Con gusto lo soporto todo hasta la muerte, con tal de ganarte a ti, mi amada", te recogí a través de los tiempos, como te han perseguido, como te han golpeado, pero ya vengo por ti, ya estoy aquí, alzo tu rostro, hermosa princesa, mira a tu Rey, al que te Salvo, vengo por ti, di en voz alta y clara, Ven Señor Jesús.
Henry Padilla Londoño
martes, 27 de abril de 2010
La Hija del Rey
¿Quien es esa hermosa, nacida de arriba, de Dios, guiada por el espíritu, que lo es así porque se ha unido a Cristo?
¿Esa princesa, hija del Rey de la Gloria, que lleva la imagen del Rey en toda ella?
La Iglesia de Cristo, mas fuerte que la muerte, mas radiante que el sol, así dice el Espíritu de Cristo de ti:
"He aquí que tú eres hermosa, oh compañera mía, he aquí que tú eres hermosa; tus ojos entre tus guedejas como de paloma; tus cabellos como manada de cabras, que se muestran desde el monte de Galaad"
¿Pero quien puede ver tu hermosura? ¿Quién vera tu esplendor y hermosura junto al Rey de Gloria?
Solo el que ha sido limpiado en la sangre del Cordero, el que ha limpiado sus manos y en su corazón renacido de Dios,
El podrá verte y ser parte tuya, hermosa Hija del Rey de la Gloria.
Salmo 45:13; Cantares 7; Cantares 4;
Henry Padilla Londoño
¿Esa princesa, hija del Rey de la Gloria, que lleva la imagen del Rey en toda ella?
La Iglesia de Cristo, mas fuerte que la muerte, mas radiante que el sol, así dice el Espíritu de Cristo de ti:
"He aquí que tú eres hermosa, oh compañera mía, he aquí que tú eres hermosa; tus ojos entre tus guedejas como de paloma; tus cabellos como manada de cabras, que se muestran desde el monte de Galaad"
¿Pero quien puede ver tu hermosura? ¿Quién vera tu esplendor y hermosura junto al Rey de Gloria?
Solo el que ha sido limpiado en la sangre del Cordero, el que ha limpiado sus manos y en su corazón renacido de Dios,
El podrá verte y ser parte tuya, hermosa Hija del Rey de la Gloria.
Salmo 45:13; Cantares 7; Cantares 4;
Henry Padilla Londoño
domingo, 25 de abril de 2010
Ayer te vi, mi amor.
Ayer te vi, no pude dejar de mirarte, recordé nuestros hermosos momentos,
Soñé con ese tiempo, la nostalgia me inundo,
Que linda estabas, que hermosa te veías,
Quería correr a ti, abrazarte, decirte que mi corazón te anhela,
Por un momento el sol brillo dentro de mi,
Cuanto te quiero, cuanto te quise,
Solos tú y yo, juntos pero lejos,
Como decírtelo si la distancia me lo impide,
Donde no llegan las cartas, donde el internet no alcanza,
Porque estabas a mi lado, junto a mí, pero tan lejos,
Recordé al Señor, a nuestro Señor Jesús,
Que nos unió, nos bendijo con su bendición,
Él restaurara, él unirá, lo lejos se acercara, lo no dicho, se dirá,
El amor no puede callar, es como el agua en la roca,
Que se abre paso, rompiendo la roca, saliendo a la luz,
Así es mi amor por ti, que nada lo detendrá,
Sabes algo mi amor, te digo esto, ahora que no escuchas,
Ahora que estas lejos, para que cuando estés cerca sepas que lo dije,
Te amo, y nuestro amor romperá toda barrera, y se asirá del Creador, del Señor,
Y vencerá entre las tormentas, será más fuerte que el silencio,
Más elocuente que la lágrima, mi amor por ti, mi amor por ti…
Ayer te vi, mi amor, y solo soñé, con darte un beso y decirte que te amo.
Para mi amada Jenny.
Henry Padilla Londoño
Soñé con ese tiempo, la nostalgia me inundo,
Que linda estabas, que hermosa te veías,
Quería correr a ti, abrazarte, decirte que mi corazón te anhela,
Por un momento el sol brillo dentro de mi,
Cuanto te quiero, cuanto te quise,
Solos tú y yo, juntos pero lejos,
Como decírtelo si la distancia me lo impide,
Donde no llegan las cartas, donde el internet no alcanza,
Porque estabas a mi lado, junto a mí, pero tan lejos,
Recordé al Señor, a nuestro Señor Jesús,
Que nos unió, nos bendijo con su bendición,
Él restaurara, él unirá, lo lejos se acercara, lo no dicho, se dirá,
El amor no puede callar, es como el agua en la roca,
Que se abre paso, rompiendo la roca, saliendo a la luz,
Así es mi amor por ti, que nada lo detendrá,
Sabes algo mi amor, te digo esto, ahora que no escuchas,
Ahora que estas lejos, para que cuando estés cerca sepas que lo dije,
Te amo, y nuestro amor romperá toda barrera, y se asirá del Creador, del Señor,
Y vencerá entre las tormentas, será más fuerte que el silencio,
Más elocuente que la lágrima, mi amor por ti, mi amor por ti…
Ayer te vi, mi amor, y solo soñé, con darte un beso y decirte que te amo.
Para mi amada Jenny.
Henry Padilla Londoño
jueves, 8 de abril de 2010
Que bueno es vivir.
Quiero compartir con todos ustedes este pensamiento, que ya mi esposa ha compartido en su blog, Que bueno es vivir.
Que bueno es vivir, experimentar la libertad, el gozo, saber que Dios está agradado de mí, que me ama, que cuida de mí, que me guarda en todos mis caminos, que cuida de mi salud, de mis seres queridos.
Que bueno es saber, que un día estaré para siempre con él, junto a él, que el cielo será mi hogar, que después de tener mi vida con gozo en la tierra, tendré mi vida en el cielo junto a él.
Que bueno es saber que un día andaré con el Señor, por esas playas interminables del cielo, escuchándole de su propia voz, que quizás entonces me dirá, ven, camina conmigo por el mar y te enseñaré cosas que nunca has soñado, o ven, subamos más alto que las nubes, te mostraré lo que nunca vio el ojo humano.
Sí, qué bueno es vivir, sabiendo que el ya murió por mí, un día como este, se entregó a sí mismo, por mis pecados y por los de todo el mundo, me llevo en el madero, muriendo en mi lugar, tomo mi enfermedad, mi dolor, mi tristeza, mi angustia, mi falta, mi… me tomo a mí, y murió.
Que bueno es vivir, ahora puedo decir, "consumado es", ya he muerto al pecado, ya he pagado el precio, lo pagué en Cristo, porque él lo pagó por mí.
Que bueno es vivir, recibir esa vida de la resurrección, esa vida que el saco de la muerte, y trajo a la luz, y la dio a todo aquel que cree en su muerte, me dio su vida, la compartió conmigo, para que ahora viviera para siempre con él. Ya nada puede apartarme de él, la muerte, el ya la venció, la enfermedad, el ya la venció, no hay nada que me pueda ahora apartar de él.
Que bueno es vivir.
Henry Padilla Londoño
Que bueno es vivir, experimentar la libertad, el gozo, saber que Dios está agradado de mí, que me ama, que cuida de mí, que me guarda en todos mis caminos, que cuida de mi salud, de mis seres queridos.
Que bueno es saber, que un día estaré para siempre con él, junto a él, que el cielo será mi hogar, que después de tener mi vida con gozo en la tierra, tendré mi vida en el cielo junto a él.
Que bueno es saber que un día andaré con el Señor, por esas playas interminables del cielo, escuchándole de su propia voz, que quizás entonces me dirá, ven, camina conmigo por el mar y te enseñaré cosas que nunca has soñado, o ven, subamos más alto que las nubes, te mostraré lo que nunca vio el ojo humano.
Sí, qué bueno es vivir, sabiendo que el ya murió por mí, un día como este, se entregó a sí mismo, por mis pecados y por los de todo el mundo, me llevo en el madero, muriendo en mi lugar, tomo mi enfermedad, mi dolor, mi tristeza, mi angustia, mi falta, mi… me tomo a mí, y murió.
Que bueno es vivir, ahora puedo decir, "consumado es", ya he muerto al pecado, ya he pagado el precio, lo pagué en Cristo, porque él lo pagó por mí.
Que bueno es vivir, recibir esa vida de la resurrección, esa vida que el saco de la muerte, y trajo a la luz, y la dio a todo aquel que cree en su muerte, me dio su vida, la compartió conmigo, para que ahora viviera para siempre con él. Ya nada puede apartarme de él, la muerte, el ya la venció, la enfermedad, el ya la venció, no hay nada que me pueda ahora apartar de él.
Que bueno es vivir.
Henry Padilla Londoño
miércoles, 24 de marzo de 2010
Tocando Su Gloria I
Les invito a leer "Tocando Su Gloria I", el primero en una serie de libros acerca de esta historia, que estoy seguro enriquecerá tu vida y además traerá esparcimiento. Este libro se adentra en el mundo espiritual, dejándonos ver lo que para el ojo humano no le es posible. Con estos libros ofrezco mi alabanza a mi Señor Jesús, sé que el Señor lo llevara, al libro, a cumplir el recorrido que él, le tiene preparado.
Por favor, no olvides dejarme tus comentarios.
Por favor, no olvides dejarme tus comentarios.
lunes, 1 de marzo de 2010
Nuevas correcciones
Acabo de subir al server algunas correcciones y faltas en el texto.
Agradezco a mi amigo y hermano en Cristo Federico Sandgren, que me ha ayudado con sus sugerencias y correcciones, el Señor los siga bendiciendo y ayudando en su trabajo para El.
Agradezco a mi amigo y hermano en Cristo Federico Sandgren, que me ha ayudado con sus sugerencias y correcciones, el Señor los siga bendiciendo y ayudando en su trabajo para El.
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