sábado, 5 de junio de 2010

Un pétalo arrastrado por el viento.

Un pétalo arrastrado por el viento
El pétalo maltrecho de la rosa en el suelo
Fue levantado por el viento poderoso
Llevado con ímpetu a un lugar desconocido
Atrás había quedado, la rosa pisoteada
La que una vez fue su casa
Era quebrada y pisada

Quería morir, dejar de ser,
Que el viento la llevara a un lugar,
Donde nadie pudiera ver su triste condición.
Donde poder terminar sus últimos días de humillación.

Pero nada podía hacer,
El viento soplaba a donde quería,
Y no sabía a dónde iba,
Pétalo dejo de luchar y se entregó
El viento decidiría donde debía terminar.

Y paso por un jardín hermoso
Sus hermanos resplandecían, en sus casas
Llenos de colores y fragancias
Pero al ver a pétalo, arrastrado por el viento,
Dieron sus espaldas, era humillante,
Era denigrante, mejor que pasara de largo.

Y pasó por un lodazal, no lo podía soportar,
Estiércol y suciedad, gritaron:
Ven, no luches más.
Pero el viento lo arrastro más allá.

Pétalo rogaba al Dios del cielo:
Déjame morir en soledad,
Donde nadie me afrente,
Donde nadie vea mi horrible condición.

Y ya cansado, quiso cerrar sus ojos
Y el viento lo dejo caer suavemente
En la mano de una niña
Que al verlo sonrió y lloro,
Tú eres mi señal, eso dijo

Y pétalo alcanzo a escuchar en sus últimos momentos
La voz del Creador que decía:
Mi preciosa niña,
Cuanto te amo, buscaste de mí
Y me pediste señal,
Y yo te traje la hermosura de la rosa,
Un pétalo arrastrado por el viento,
Porque te quiero enseñar,
Que no es con poder ni con fuerza,
Sino con mi Espíritu, que tú vencerás.


Henry Padilla Londoño

viernes, 4 de junio de 2010

Que hacer cuando nada funciona

La voz a media noche
Is 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Todos hemos pasado días grises en nuestras vidas, días que no quisiéramos recordar, algunos más oscuros que otros. Pero también hermanos, hemos tenido buenos días, ese día cuando nuestra madre, nuestro padre nos abrazo y nos dijo que nos amaba, ese día cuando conocimos a Jesús, y nació en nosotros esa llama de amor, que quería casi que explotar en nosotros, ese día cuando conociste a esa persona que llegaste a amar, a la cual uniste tu vida para siempre, el día en que te diste cuenta que ni la muerte ni la vida te podían apartar de Cristo, Jesús, Gloriosos días, días junto al Señor.
Pero tu quizás estás pasando un día de esos grises, oscuros, donde solo el llanto se acerca a nosotros, y nos sentimos tan solos, tan abandonados, parece que todo está en mi contra, es como si Dios no me escuchara, decimos en nuestro interior.
Hermano, eso no es cierto, Dios está a tu lado, siempre lo ha estado, "No temas, porque Yo estoy contigo", te dice el Señor, "siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.", eres un hijo de Dios, eres precioso para Él, piensa en esto, si Él envió a su único Hijo, para que muriera por ti, para rescatarte, ¿te dejara ahora solo?
¿Lo harías tú?, pienso que no, si ya pagamos por algo que consideramos tan precioso, que dimos lo más sublime nuestro, no vamos ahora a dejarlo botado, bueno, si nosotros no lo haríamos, mucho menos Dios, que es infinitamente bueno. Los sentimientos te están jugando una mala pasada, y te han hecho creer que estas solo, pero no es cierto, Dios está a tu lado. No… no te preguntes ¿Por qué?, ¿Por qué aquello? ¿Por qué esto?, no, solo afírmate en tu corazón. Te voy a dar un consejo, que en muchas ocasiones cuando uno da este consejo, al principio, la gente se queda mirándolo a uno, como queriendo saber si uno habla en serio o no, les parece muy extraño, pero realmente no es mío, está en la Biblia, este es el consejo, cuando estés en aprietos, y sientas que nada te funciona, cuando veas el cielo gris, y todo parece que esta contra ti, CÁNTALE AL SEÑOR, y veras como la oscuridad se transforma en LUZ.

Isaías 12
1 Y dirás en aquel día: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu ira se apartó, y me has consolado.
2 He aquí Dios es mi salvación; confiaré, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido mi salvación.
3 Con gozo sacaréis aguas de las fuentes de la salvación.
4 Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.
5 Cantad salmos a Jehová; porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.
6 Regocíjate y canta, oh moradora de Sión: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

Como lo puedes ver, ya Isaías hace 2700 años, sabia esto, así que no es nada nuevo, cántale a Dios, no busques cánticos bonitos, de artistas conocidos, NO, hazle tu propio canto a Dios, hazle un canto nuevo, algo que brote de tu corazón, algo que solo tú y Él saben, anímate, y veraz, es realmente espectacular lo que pasa cuando uno lo hace para ÉL, es como si el cielo se abriera, y los ángeles todos a una pararan todo lo que están haciendo, y toda la atención se concentra en ti. Pruébalo no te arrepentirás.

Bendiciones mi hermano, si has cantado, como el Señor quiere, entonces ya no estás solo, estas en la compañía de millones de ángeles, y lo más importante es que TU AHORA LO SABES. Bendiciones.

Henry Padilla Londoño

jueves, 3 de junio de 2010

El muchacho, el ladrón

La voz a media noche
Una lágrima fue testigo, de la soledad y el dolor,
Mientras ella miraba con ternura el cuerpo rígido de su hija,
En medio del basural, de desperdicios y mal olor,
Tomo fuerzas, ella, y dijo:
Quizás fue mejor, mi pequeña, que te fueras,
Aquí ya el dolor te rodeaba,
Tu carita, mi princesa, solo sonrió, cuando me miro,
y en tus dos añitos solo yo vi tu dolor.

El muchacho corría sin control,
Cójanlo, cójanlo, ladrón, ladrón,
Quizás de esta no escape, pensó,
Pero el hambre me obligo,
Prefiero robar que morirme de hambre.

Él estaba sentado, frente a su computador,
Leyendo una poesía, una oración,
Y la palabra llegó a él, llego a ella:
¿A quién enviaré? ¿Quién ira?
Porque mis hijos mueren sin cesar,
Mueren en tinieblas, en dolor en aflicción.

Yo iré, dijeron aquí, yo iré dijeron allá,
Y se empezó a levantar un gran ejército,
Poderosos guerreros de La Verdad,
Que iban a anunciar La Verdad.

No con poder, ni con fuerza, sino con mi Espíritu,
Dijo el Señor, a todo aquel que quiera ir,
Tendrá que ir con mi Espíritu,
Porque a ella y a él, no los podréis ayudar,
Sino estás sellado con mi Espíritu, el Espíritu de Verdad.

Díganles que ya Jesús, pago por todos,
Que él llevó la enfermedad,
Que el pecado llevó en la cruz,
Que la vida el saco a luz,
En la resurrección.

Díganles, a todo el que quiera,
Que la fuente de agua de vida está fluyendo,
Que todos pueden tomar,
Que la puerta aun está abierta.

Y la vi a ella alzando sus manos a Dios,
De su miseria el Señor la había sacado,
Y entre hermanos hábito,
Y la vi escuchando a un pastor,
Era el muchacho, el ladrón,
Que hablaba con denuedo,
La Palabra de Salvación.

Amen.

Henry Padilla Londoño.

miércoles, 2 de junio de 2010

Una voz a media noche.

La voz a media noche
Oh Dios, tu nombre invocaré;
Alzaré mis manos a ti, a ti clamaré;
Bendito Señor, Rey de Reyes;
Tú levantas al caído y das fuerzas al cansado.

Benditos los que habiten en ella,
Preciosa ciudad de Dios, baluarte de Verdad,
Toda tu hermosa y perfecta,
Cimentada sobre tus doce fundamentos,
Por tus puertas príncipes y princesas entraran,
Todos los lavados, los redimidos del cordero.

Dios poderoso, amigo de humildes y mansos,
Miras la causa del oprimido y del que no tiene ayuda,
Todos ellos, alzaron sus rostros a ti,
En tiempo de angustia, en el último tiempo,
Cuando se perseguirá a tus ungidos,
Cuando la verdad sé ira de las plazas,
Y en las calles no la encontraras.

Como se han alejado de ti, Oh Señor,
Como han perseguido la verdad,
Tapan sus oídos, se golpean con sus manos,
No quieren oír, la verdad les es tropiezo,
Al pobre afrentan, a la viuda matan,
Y al huérfano venden por diversión.

La noche ha avanzado, Oh Señor,
Rey del universo, pero tú has guardado a tus hijos,
Los has levantado, guardaditos junto a ti,
En la ciudad de Dios, ahí habitaran.

¿Quién quiere habitara en la ciudad de Dios?
El que limpia sus vestidos en la sangre del cordero,
El que vence al diablo con su testimonio,
El que no calla la verdad, que tu Señor, has hecho en él,
Él habitara en la ciudad de Dios.

Mi alma se estremece dentro de mí,
Cuando veo lo que viene, lo que está por pasar,
Pero también sé que tu Señor, Dios poderoso,
A los tuyos respaldaras y ayudaras.

Pueblo mío, que he rescatado,
Escucha mi voz, atiende mi dicho.
Venid, entremos a cuentas,
Yo perdonaré tu pecado, y restauraré tu vida.

Voz del que grita a media noche,
Da gritos, despierta al que duerme,
¿Qué debo decir?
Que la vida de este mundo es vanidad,
Que la luz solo está en Jesús.
Da voces a todos, diles que no tarden más,
Que a las puertas esta.

Oh, Rey Eterno, a ti alzaré mis manos,
Y buscaré tu nombre, a ti exaltaré,
Alzaré mi voz, en medio del caos,
Levantaré baluarte, y diré a todos,
Que se arrepientan, que volteen sus caminos,
¿Quién quiere vivir en la ciudad de Dios?
Limpie sus manos de pecado, mientras aun hay tiempo,
Porque vienen tiempos cuando no podrás hacerlo más.

Amen.

Henry Padilla Londoño

martes, 1 de junio de 2010

La Santificación.

Quiero hablar brevemente de un tema que muchas veces produce confusión, y en muchos casos, aun por hermanos que llevan mucho tiempo en el evangelio. He escuchado algunos hermanos preguntarse como una persona que haya nacido de nuevo, pueda continuar con algunos hábitos de su vida antigua, esto sobre todo en los recién convertidos, algunos hermanos, sin pensarlo mucho, los señalan y les dicen que no podrá nacer de nuevo si no deja esa actitud que es considerada pecado, por ejemplo el cigarrillo, el decir palabras groseras, el mirar lascivamente, etc, etc. Pero esto ocurre por desconocimiento de las escrituras, porque no podrán encontrar en ninguna parte de las escrituras que es necesario tener una vida santa antes de recibir a Jesús, al contrario, la Palabra llama a que vengamos a Jesús, tal cual somos (Juan 3:19, Lc 23:43, Hch 2:38), y creamos en su obra redentora, que creamos que Jesús, murió en mi lugar, y que a través de esta obra yo recibo la Justificación(Rom 3:24,Rom 5:9), quiero decir, soy declarado Justo, por la sangre que Jesús derramó por mí.
La única forma de ser libre de mi pecado era la muerte(Ez 18:4), era necesario que yo muriera para ser limpiado de mis pecados, y Cristo muere por mí, en mi lugar, y lleva mi castigo, para que yo no tenga que ser castigado por mi pecado. Esto, mis hermanos, es lo que se conoce como Salvación, ser rescatado de la muerte segura, y por GRACIA(Ef 2:5), ser llevado a la vida, puesto que la muerte ya no me puede reclamar nada(Col 1:13). En otras palabras, soy hecho justo, ¿ante quién?, ante Dios, ante los ángeles, y ante el mundo, soy declarado justo, limpio de pecado por la sangre de Jesús.
Cuando creo esto en mi corazón, que Jesús murió por mí y resucito para darme nueva vida, entonces Dios, crea un nuevo espíritu en mí, soy nacido de Dios, soy hecho su hijo por nacimiento(Jn 3:3, 1 Ped 1:23), esto, mis hermanos, no es simplemente algo bonito para decir, no, es literalmente, nacemos de Dios en el momento de ser justificados ante Dios.
Este nuevo espíritu que somos ahora, llega a ser el templo del Espíritu Santo(Ef 3:17), que viene a habitar en nosotros, el Espíritu de Dios viene a habitar en nuestro nuevo espíritu, no era posible antes, puesto que estábamos muertos para Dios, a causa del pecado.
La Palabra de Dios, mis hermanos, ha tenido un papel fundamental en esto, por medio de escuchar con fe, a la Palabra, recibimos sus Palabras y se produce el milagro del nuevo nacimiento. La Palabra, recordemos, es como una espada de dos filos(Hech 4:12), que penetra hasta dividir el alma y el espíritu, eso es exactamente lo que hace, cuando una persona empieza a creer las palabras de Dios, la espada del Espíritu, empieza a separar el alma y el espíritu, que en el no creyente, están unidos y apartados de Dios, además de ser gobernados por los deseos de la carne y del alma(Rom 13:14, Ef 2:3).
Como ya lo vimos, en el nacido de nuevo, el nuevo espíritu, está ahora separado del alma, como era al principio, y el espíritu es santo, nacido de Dios. Es en este momento que el Espíritu Santo debe empezar a guiar la persona completa, espíritu, alma y cuerpo, como lo dice la escritura, ser guiadas por el Espíritu(Rom 8:1), y puesto que en nuestro espíritu ahora habita el Espíritu de Dios, deberíamos tener una vida Santa y sin mancha.
Pero hay un pequeño problema: El Alma y el cuerpo no han sido santificados, el nuevo creyente tiene un nuevo espíritu, en donde habita el Espíritu de Dios, pero su alma y su mente son las mismas de antes, y de esto es lo que nos habla romanos capítulos 6,7,8, esta es la lucha que todos hemos tenido, sobre todo de recién convertidos, que amamos a Dios, queremos servirle, en nuestro corazón, nuestro espíritu dice SÍ, pero nuestra mente y nuestra alma están acostumbradas a pecar y quieren seguir pecando. Antes la dirección la llevaba el alma y el cuerpo, a través de los deseos de la carne y del alma, pero ahora un nuevo integrante llega al terreno de juego, el nuevo espíritu y dentro de él, el Espíritu de Dios. Y se produce una batalla campal, por quien lleva la dirección, uno quiere alabar a Dios, pero los otros quieren satisfacer sus deseos. Entonces, mis hermanos, comienza lo que se llama la Santificación(2 Cor 7:1, 1 Ts 4:3,7), la Santificación del alma y la renovación de la mente(Ef 4:23), y este proceso posiblemente dure el resto de nuestros días.
La Palabra nos enseña que debemos crucificar nuestros deseos del alma(Rom 6:6, Gal 2:20, Gal 5:24), y renovar nuestra mente, con la Palabra de Dios, para poder seguir con éxito en nuestro caminar en Cristo. Diariamente debo crucificar mi antiguo yo, mi viejo hombre, dejarlo en la cruz, y debo renovar mis pensamientos con la Palabra de Dios, y a medida que avanzo en este caminar, empieza poco a poco a reflejarse cada vez más Cristo en mí. Recordemos que dentro de nosotros, ya somos hijos de Dios, ya somos de su naturaleza, de Él, pero externamente todavía no se puede ver, sino a medida que empezamos a ser santificados su semejanza sé vera reflejada en nosotros.
La Santificación no es un proceso de obras, porque en el Reino de Dios, todo se hace por fe, la Santificación se hace también por fe, como dice Pablo, nos vamos mirando en el espejo que es él, y empezamos a renunciar y a crucificar todo lo antiguo, para dar cabida a todo lo nuevo. Esto debe hacerse por fe, no por esfuerzo, porque o si no le estás dando alimento a tu viejo hombre. Llega el momento, hermanos, en que reconocemos que todo yo, debería morir, en que nos vemos justamente llevados a la cruz, completamente, con todas nuestras costumbres y formas de pensar, en donde todos nuestros esfuerzos son inmundos, y todas mis palabras por demás, donde reconocemos que solo él debe vivir, y que yo no vivo, sino en él, que fuera de Cristo todo es pecado, aun lo mas sublime mío, es basura, y solo él lo abarca todo, y entonces empezamos a explorar la anchura, la altura, lo alto y lo profundo de su amor que lo abarca todo.
Ahora, quiero volver a mi razonamiento del principio, no significa que una persona pueda seguir con sus hábitos antiguos y decir: "Bueno, yo soy salvo por gracia, así que puedo continuar haciendo mis pecados antiguos", NO, pero eres salvo primero, y luego debes por medio de la fe, empezar la transformación de tu vida, de tus pensamientos, de tus deseos, para esto tenemos un ayudador, el Espíritu de Verdad, y llegara un día en que ya serás completamente diferente del antiguo que eras, pero no por tu esfuerzo, sino por la fe en Jesús, el Cristo.
No los aburro más con mis razonamientos, pero espero haber dado algo de claridad al tema. Bendiciones y Paz, el Señor es nuestra PAZ. Amen.
Henry Padilla Londoño
 
 

lunes, 31 de mayo de 2010

La imagen del espejo

La Imagen del espejo
Cerré mis ojos a la imagen que veía,
Era horrible, ¡no quiero verla Señor!
Veía sus ojos cargados de maldad,
Me miraban con atención,
Su cuerpo sucio y mal cuidado,
Y su pelo enredado por la mugre,
Me hacían estremecer, ¿Por qué?

Míralo hijo, ese eres tú, ese que ves delante,
El que temes, el que te atormenta,
Ese es tu viejo hombre, pegado a ti,
Inseparable, mientras no vengas y lo dejes,
Donde debe estar.

Pero Señor, yo he sido rescatado,
por la sangre del cordero,
Yo he sido bautizado y
Proclamo que tú eres mi Señor,
Entonces ¿Por qué esto antiguo?
Que se arrastra en mis pensamientos,
Como víbora astuta me asecha,
Esperando el momento,
Para su veneno inyectar.

Tu espíritu renacido, mi pequeño,
Recibe mis palabras y se goza en ellas,
Pero tu alma y tu cuerpo, han de ser santificados.

¿Cómo, Padre, dime cómo?

Tráelos a la cruz, hazlos morir cada día,
Crucifícalos a diario, para que la vida,
La vida de mi Hijo, pueda en ti fluir,
Como caudal de aguas poderosas.
Renueva tus pensamientos,
Llénate de mis Palabras, y entonces mi pequeño,
No veras esa horrible imagen,
Sino que la imagen de mi Hijo veras,
Y su resplandor tú serás.

Come mis palabras, llénate de ellas,
No las lleves solo a tu mente,
Deja que alimenten tu corazón y tu vida,
Entenderás que ahí está la vida,
El testimonio de Jesús, es el centro de la vida,
Y todo el que quiera vivir, su voz tendrá que oír.
Amen.

Henry Padilla Londoño

Poderoso guerrero

Poderoso Guerrero
Poderoso, tu caminar seguro, tu mirada serena,
Ahí estabas, parado a mis espaldas, la espada en tu mano,
Y mientras yo adoraba, tú cerrabas tus ojos y adorabas,
En medio de la humilde Iglesia de mi barrio.

Mi alma tiene sed de ti, Señor,
Clamo a ti, anhelo que sacies mi sed,
Sed de estar a tu lado, de oír tu voz,
De saberme agradable a ti Señor.

Porque tiemblas y te estremeces alma mía,
Porque miras de lejos lo que cerca esta,
Jesús te ha hecho agradable al Señor,
Él contigo ahora esta.

Mis ojos me engañan, y mis oídos no escuchan,
Porque he de ver con mi corazón,
Y escuchar su voz en mi corazón,
Tus Palabras, guías preciosas de mis pasos.

Tú eres mi refugio, poderoso guerrero,
Jesús, sacaste la vida de la cueva,
La luz de las tinieblas,
Me levantaste de mi miserable estado,
El oprobio aun de los despreciados.

Pero allí extendiste tu mano, poderoso guerrero,
Y de en medio de estiércol me sacaste,
Y me limpiaste, Rey soberano,
Y me diste vida a tu lado.

No adornaré mis palabras, no las esconderé,
¿Acaso adorara lo secreto al Señor?
Alzaré mi voz y a todos declararé,
Las maravillas que tú, poderoso guerrero,
Has hecho en tu siervo.

Hombres de la tierra, vengan,
Reciban salvación del único Redentor,
Daos prisa, antes que el cordón de plata sea cortado,
Antes que no puedas gritar ¡ayúdame Señor!

Mira a tu lado, ahí esta, junto a ti,
El Señor, que te llama, cuantas veces te ha llamado,
Ven a mí, no tardes más,
¿Sabes de tu mañana?
Ven hijo, hija, la hora es ya,
Mi Hijo a las puertas esta.

Henry Padilla Londoño

sábado, 29 de mayo de 2010

La locura de la predicación.

1 Corintios 1
18 Porque la predicación de la cruz es locura a los que se pierden; pero a nosotros los salvos, es poder de Dios.
19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los entendidos.
20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este mundo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?

¿Cómo llega a ser la cruz a nosotros, los salvos, poder de Dios?
Porque es a través de ella que recibimos una nueva vida, la cruz y la resurrección están unidas, la cruz es poder de Dios en nuestras vidas para llevar el evangelio a otros, porque no podremos llevar el evangelio, si antes no tenemos la vida de Dios morando en nosotros. La cruz es poder de Dios, para la destrucción de fortalezas, sistemas de pensamientos que se han levantado en contra del conocimiento de Dios, nosotros pertenecíamos a muchos de estos sistemas de pensamiento, en los que antes nos movíamos, algunos de ellos aceptados en las escuelas, por los políticos, por los lideres de este mundo, como la evolución, el matrimonio homosexual, el politeísmo, el amor al dinero, el humanismo, el yo primero, el estudio como medio para obtener felicidad, el machismo, el feminismo, etc. Pero el evangelio es poder de Dios para la destrucción de estos sistemas de pensamientos. ¿Cómo? Primero en nuestras vidas, debemos dejar que nuestras vidas sean transformadas a la imagen de Cristo, ser renovados en nuestras mentes, debemos creer a Dios y desechar al mundo y al diablo. El Camino mis hermanos, no es formando grupos de protesta en contra de estos sistemas de pensamiento, al final llegaríamos a ser un sistema más, el camino es dejar que el poder de Dios transforme nuestras vidas y seamos luz en la oscuridad, para que los hombres vean nuestras buenas obras y alaben a Dios.
El Señor esta en un proceso de "destrucción de la sabiduría de los sabios", porque su sabiduría es de este mundo, es diabólica y lleva a la perdición. ¿Quiere decir usted, pensara alguno, que debo dejar de ir a la escuela? NO, quiero decir que debes creerle a Dios, dejar que tu corazón sea lleno del conocimiento de Dios y de esta forma estos argumentos habrán perdido un adepto más. ¿Pero se puede asistir a una escuela sin creer lo que ellos dicen?
Juan 17:15 "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal."
Estamos en este mundo, para ser luz del mundo, si nos escondemos ¿Cómo podremos ser luz del mundo? Tenemos que poner la luz bien alta, para que todos la vean. Podemos asistir a un curso, aprender a ganarnos la vida, y además tener nuestro corazón 100% para Dios, por supuesto, no todo es bueno, cursos como yoga, tatuajes, todo lo que tiene que ver con lujuria, y muchos otros temas que son evidentes que están en completo desacuerdo con lo que Dios quiere, no deben hacerse. Pero podemos ser abogados, ingenieros, médicos, astronautas, secretarias, enfermeras, etc. Y además tener nuestro corazón 100% para Dios.
Dios nos dice a nuestro corazón lo que es bueno y lo que no lo es, además tenemos la "Palabra a la cual hacemos bien en mirar atentamente".
Ahora volvamos a las primeras palabras de nuestros versículos, "Porque la predicación" de la Cruz, es una completa locura para los que no creen, pero el Señor nos dio el mandato, "ir por todo el mundo y predicad el evangelio", aun para algunos hermanos, esto les parece locura, cuando viene el hijo al cual esperábamos que fuera Ingeniero o medico y nos dice, "mama, papa, quiero ir y predicar el evangelio", ah ¿estás loco? Muchas veces se dice, y aun nosotros mis hermanos caemos en esto que nos habla estos versículos. Recordemos hermanos, el cambio comienza por casa, por uno mismo, en su corazón, en su mente, en su casa, con su familia, con sus vecinos, con su comunidad, con el mundo entero. Bendiciones mis hermanos, espero no haber herido a nadie, el amor del Señor nos cubre. Amen.
Henry Padilla Londoño.

viernes, 28 de mayo de 2010

Pedro, el sembrador.

Pedro el Sembrador
Bendiciones hermanos. He creado esta historia, completamente basada en la historia del Señor en Mateo 13:24-30. La Gloria sea la Señor que es el mejor escritor, poeta y maestro, que nos enseña en sus parábolas, profundas verdades del Reino de los cielos.

Pedro, el sembrador.

-Ve y hazlo, dijo el Señor.
Y Pedro fue, y llegando a su casa, tomo el saco de semilla, estaba con ansias de empezar la faena, ya tenía la palabra del Señor, Él había dicho "Ve y hazlo", ahora todo lo que restaba era sembrar la semilla, y seguramente un gran fruto vendría, podía verse tomando del hermoso fruto, y sonreía con sus pensamientos.
-Gracias Dios, te Amo, ahora ya nada me detendrá.
Y salió y observo el campo, era un día hermoso, el sol brillaba y había pocas nubes en el cielo, el campo había sido ya preparado por otros trabajadores, que habían estado sacando la mala hierba, lo habían limpiado, y además habían preparado la tierra para la preciosa semilla, el aroma de la mañana le gustaba, cerro sus ojos mientras alzaba su voz y decía:
-Gracias Dios, que precioso es vivir.
Y empezó su faena, sembrando con destreza la semilla, mientras caminaba y silbaba en medio de los surcos, iba cantando y silbando, feliz, porque sabía del precioso fruto que un día la tierra daría.
Y las horas pasaron, ya estaba terminando su faena, había sido un arduo trabajo, pero valía la pena, estaba agotado, esperaba llegar a su casa a descansar, pero tenía que estar alerta, los pájaros intentaban comerse la semilla, y por ahora todo dependía de él.
La noche empezó a llegar, ya los pájaros se habían ido, buscando sus nidos, una humedad suave y el frío cada vez más intenso se hacía sentir, no se veía nada, era la hora de dormir, de descansar, mañana tendría que levantarse temprano a cuidar el campo, a llevar la preciosa agua que la tierra sedienta necesitaba.
Y Cerrando la puerta de su casa se dirigió a su lecho, y se tiró sin sacarse la ropa, estaba tan cansado, era justo y merecido un descanso, pensó, mientras sus ojos se cerraban, hasta que se quedó dormido.
La noche dejaba escuchar sus ruidos como ecos lejanos, sacados de lugares secretos, sombras aparentes se movían, y se mezclaban con los rayos de luna reflejados en el agua, mientras unos animales buscaban sus madrigueras, otros salían a buscar su alimento, y entre las sombras se empezaban a mover, casi sin poder ser detectados, como sombras silenciosas.
Pero una sombra que había estado observando el trabajo de Pedro y también empezaba a moverse, lo había observado durante todo el día, quieto, solo observando, esperando. Y con una gracia indescriptible, extendió sus alas y descendió del árbol en que había estado oculto, sus ojos rojizos, penetrantes, miraban al campo, mientras como flotando avanzaba sin tocar el piso. Y empezó a moverse por todo el campo que había sido sembrado, dejando caer una semilla verde, grisácea, que en cuanto caía a tierra se introducía rápidamente en la tierra desapareciendo. En cuestión de momentos, todo el terreno, había sido trabajado, y una risa sarcástica dejó ver sus dientes amarillentos, mientras se elevaba por los aires y se escondía en los árboles confundiéndose con las sombras.
El sol radiante y poderoso, apareció como gigante en el horizonte, mientras los pájaros dejaban escapar sonidos de alabanza al creador, que solo ellos entendían, los ríos se unían a esta alabanza, y en momentos toda la creación cantaba el despertar de un nuevo día. El hombre se levantó, estirando sus brazos al cielo, dejando llenar su corazón de esa hermosura, que solo un corazón agradecido puede percibir, y en un espontáneo momento, dejo salir una canción, toda la creación quedó como en suspenso, veían como un hijo adoraba al Señor.
Y los días pasaron, y Pedro veía crecer la hermosa planta, pero algo no estaba bien, también había otra clase de planta en medio de la suya, era una planta desconocida, que él no había plantado, que crecía con rapidez, y amenazaba con quitarle el precioso sol y el alimento a su planta, Pedro miro detenidamente, e intento sacar una de estas plantas, jalándola de su tallo, pero noto que entonces también arrancaba su preciosa planta, y una lágrima corrió por el rostro de Pedro.
-Todo mi trabajo, todo mi esfuerzo, ahora no sirve de nada, ¿Por qué esto? Si yo hice todo lo que me dijiste, y yo tenía tu palabra, tú me dijiste "Ven y hazlo", pero ¿Por qué ahora veo esta planta extraña que yo no sembré, que quiere tomar el alimento de mi planta, y quizás ahogara su fruto?
-Pedro, se escuchó la voz del Señor diciendo, no arranques la maleza, porque entonces arrancaras también la planta buena, mientras tú dormías, un enemigo vino y sembró esta maleza, ahora déjalas crecer a las dos, hasta el día de la siega, y entonces arrancaras primero la maleza, juntándola para quemarla, y mi fruto lo recogerás entonces en el granero.
-Pedro lloro en silencio, mientras miraba hacia arriba diciendo: Perdóname Señor, por no haber cuidado tu terreno, por haberme dormido y no haber estado atento.
-Hijo, yo te perdono, no temas, ese enemigo, no es solo tu enemigo, él contra mí lo ha hecho.

Basado en Mateo 13:24-30
Adaptado por Henry Padilla Londoño

jueves, 27 de mayo de 2010

Soy sano porque Cristo me ha sanado.

Pedro el Sembrador
He puesto ayuda en mi Hijo, a todo aquel que quiera,
He abierto una fuente de vida, para todo el que se atreva,
Fuente de agua y vida,
Ven, y toma gratis de la fuente de la vida.

A todo el que esté enfermo, a todo el que padezca,
Tu enfermedad lleve, en mis llagas las cargue,
Yo tome tu pecado y enfermedad,
Y morí por ti, eres libre, decláralo ahora,
Di en voz alta, Soy libre, soy sano,
Porque Cristo me ha hecho libre, Cristo me ha hecho sano.

Ya he hecho todo, mi pequeño, ya todo ha sido terminado,
Ahí en la cruz clame, consumado es, lo recuerdas,
Fue por ti, que dije Consumado es,
Ya lleve tu enfermedad, ya lleve tu pecado,
Recíbelo ahora, se libre, decláralo, dilo con tus labios,
Soy sano porque Cristo me ha sanado.

Mis ojos recorren toda la tierra, escudriñan,
Observan, quien es aquel que cree a mis palabras,
Quien dice: "yo creo, porque así está escrito"
Para todos es, los amo a todos,
Quien se atreve a creer,
Recuerdas lo que dije:
Al que creyere nada le sería imposible.
¿Crees tú?

Te amo, hijo, te amo mi niña hermosa,
Recibe mis palabras y se sanó,
Escudriña mis palabras, de ellas fluye la vida,
Oh, como los anhelo, un poquito de tiempo,
Y estaré con vosotros,
Los traeré a mí, para que estemos siempre juntos.
Toma mi mano, y levántate,
Es hora de decir, Yo creo en Cristo. Amén.

Henry Padilla Londoño

miércoles, 26 de mayo de 2010

Como perdonar.

Pedro el Sembrador
El cielo parecía de bronce,
¿Por qué te has alejado de mí?, oh Señor,
¿Por qué no escuchas mis ruegos?
Clamo a ti de madrugada, y no encuentro respuesta.

He guardado mi justicia,
Te he buscado, te he anhelado,
Pero mi oración vuelve a mi vacía,
Como tiesto viejo, secado al sol, listo para romperse.

¿Por qué guardas contra tu hermano tu odio?
¿Por qué pasa él y no le hablas?
¿Por qué tu oración viene a mí, cargada de tu justificación?

Señor, mi causa alegó, él contra mí pecó,
Me hizo daño, cuando yo quise hablarle,
El me desecho, se burló y me desecho,
Habla de mí en secreto, y me afrenta sin cesar.

¿Y dónde está tu perdón?
Mis palabras no te alcanzan ya,
Amad a vuestros enemigos,
Bendecid a los que os maldicen,
Haced bien a los que os aborrecen,
Y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

Señor, dime como haré, quiero perdonar,
Pero siento dentro de mí, este ardor que me consume,
Estos pensamientos cargados de maldad,
Enséñame Señor a perdonar.

Si quieres perdonar, debes hacerlo ya,
Todo comienza con tu decisión, decídete ya,
Decídete a amarlo, a perdonarlo, a bendecirlo,
En tu decisión está la llave, decídete ya.

Pero yo pensé que era sentir,
Que tenía que sentir el perdón,
Yo pensé sentir bonito.

El Perdón y el Amor, hijo,
Son más que un sentimiento,
El Perdón habita en la zona del espíritu,
Por eso nadie puede perdonar de verdad,
Si a Jesús no conocen y aceptan.
El perdón nace de un corazón,
Que ha sido lavado en la cruz,
Pero también mi pequeño,
Es tu decisión hacerlo o no,
Decídete amar, decídete perdonar.

Perdóname Padre, ahora veo y me arrepiento,
Ahora veo, que no hay dificultad,
Si quiero perdonar, teniéndote a ti,
Es fácil ya.

Henry Padilla Londoño

martes, 25 de mayo de 2010

El mayor amor.

Pedro el Sembrador
No mires lo que ellos ven,
No escuches sus palabras,
Come lo que te doy,
Y lleva mis palabras.

Sus palabras traen muerte,
Soledad, enfermedad,
Mis Palabras traen vida,
Y vida en abundancia.

¿Y quiénes son ellos?, Señor,
¿Por qué se atreven a dañar?
¿Son acaso los enemigos,
que tenemos que acabar?

No, ellos son tus hermanos,
Que tú tienes que llamar,
Ellos son como tú,
Y necesitan venir,
Para ser limpiados.

Pero no los puedes escuchar,
Mientras no sean limpiados,
Porque el mal abrazan,
Y por el mal son guiados.

Veo, que caminan por un desfiladero,
Veo, que son tirados a una oscuridad,
Veo, que lloran en silencio,
Dolor, rabia, ansiedad.

Veo un ser malo,
Que ríe y disfruta con su dolor,
Veo que no pueden,
Por más que luchen, escapar.

Veo niños abortados,
Veo niñas que son vendidas,
Por un video juego,
Veo jóvenes matando,
Y otros torturando,
Cuando acabara esta visión.

Tienes que verlo,
Porque a ellos vas,
Tienes que ir,
Decirles que Yo pagué por sus pecados,
Diles que les amo,
Que la única salida es mi Hijo.

No calles, habla en alta voz,
Que todos te escuchen,
Porque algunos de ellos oirán,
Y escaparan.

Muéstrales el camino,
Cuida de los míos,
Por ellos he muerto,
Por ellos y por ti,
¿Me amas?

Ve, y diles que aún hay tiempo,
Jesús, solo ÉL es el camino,
En Jesús encontraran esa puerta,
Que tanto han buscado,
Esa puerta de salida.

Señor, ¿y si no me escucharan, y si me atacaran?
No iras solo, mi pequeño,
Yo iré contigo,
Cuando tú hables, yo hablaré,
En mi mano te tengo,
Nadie podrá arrebatarte de ahí.

No hay mayor amor,
Que uno ponga la vida por sus amigos.
¿Iras?

Henry Padilla Londoño

domingo, 23 de mayo de 2010

¿Tienes tú el Espíritu Santo en tu Corazón?

Lucas 11:13
"Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?"


Hoy celebramos el día de Pentecostés, el día en que el Espíritu Santo descendió por primera vez, sobre toda carne, antes el Espíritu Santo solo era dado a los Reyes, Sacerdotes y Profetas, pero en este tiempo, el tiempo después de la ascensión de Jesús a la diestra del Padre, el Espíritu Santo, es dado a todo aquel que haya sido lavado en la sangre de Jesús, a todo aquel que quiere ser sellado con el Espíritu de Verdad.

¿Tienes tú el Espíritu Santo en tu Corazón? ¿Escuchas su voz, es Él tu ayudador? ¿O, a quien acudes cuando tienes problemas?

El Espíritu Santo no es una energía, o una forma de pensar, o una fuerza, NO, el Espíritu Santo es una persona en la divinidad, que estuvo desde el principio y estará para siempre, Él nos provee poder para llevar el evangelio adelante a toda criatura, pero el no es el poder, Él nos da fuerzas para cumplir el propósito de Dios en nuestras vidas, pero Él no es una fuerza, Él nos ama, y es el fiel testigo de Jesús, porque Él toma de lo de Jesús y nos lo manifiesta, Él escudriña lo oculto del Padre y nos lo manifiesta, Él es el sello que todo cristiano debe tener, sin el Espíritu Santo nadie podrá entrar al cielo.

Al final de los tiempos, cuando estemos a las puertas de la ciudad Santa, no se te preguntara: ¿Qué buena obra has hecho? O ¿Cuántas predicas hiciste? O ¿Cuántas profecías diste? O ¿A cuántos hambrientos diste alimento?, NO, en ese día solo una preguntara será hecha, y además será evidente, de tal forma que no necesita ser contestada, la pregunta es: (Salmo 87:5, Juan3:3) ¿En dónde naciste?, no quiero decir en qué ciudad del mundo, sino ¿Naciste en el mundo? Ósea ¿Has intentado ser bueno, pero en todo caso todo lo que hay en ti es tuyo solamente? O ¿Naciste de Dios? Ósea, ¿Has nacido de nuevo por la FE en Jesús, el Cristo, llevas el sello de Dios dentro de ti, y todo tu fruto es nacido de Dios? Nosotros debemos ser de este segundo grupo, de los nacidos de Dios, esto no quiere decir que el nacido de Dios se cruza de brazos y ya tiene el cielo comprado, NO, si realmente es nacido de nuevo, llevara buen fruto, será transformado a la imagen de Jesús, su vida ira de Gloria en Gloria, su Luz irá creciendo cada vez más, este grupo, mis hermanos, no se esfuerza por dar fruto, pero son los que más fruto tienen, porque el árbol produce fruto de sí mismo, sin esfuerzo, pero cada árbol da fruto de acuerdo con su género.

Si no tienes el Espíritu de Verdad en ti, debes venir a Jesús, debes creer que el ya murió por tus pecados, hermanos, existe una diferencia entre conocer esta verdad, muchos la conocen, aun los demonios saben esto, y en saber que yo soy salvo, mi pecado ha sido quitado del medio y ahora tengo entrada al Padre, ahora he sido justificado, no por mí, sino por la gracia de Jesús. Bueno no me extiendo más, este tema podría continuar por mucho tiempo. El Señor les bendiga mis hermanos, se lleno del Espíritu Santo.

Henry Padilla Londoño

sábado, 22 de mayo de 2010

En el lugar secreto

Quiero expresarme en palabras,
Quiero pintar en tu corazón,
Un toque de mi amor,
Un roce de un pensamiento,
Que te hable en silencio.

Quiero invitarte a volar,
Volemos juntos por el mar,
Por el viento, en el interior,
Dejemos que un sonido
Nos una en adoración.

Quiero que estemos juntos,
En este lugar secreto,
Donde solo tú y yo conocemos,
Alcemos nuestras manos
Y adoremos a Dios.

Pintor, que pintas cuadros de amor,
Déjame pintar un borde con mi canción,
Con palabras que lleven a quien escucha,
A saber que él es parte de una canción.

Quiero pintar en el viento,
Y que la brisa lleve de prisa,
Mis palabras a quien las mira,
Al que tiene ojos y ve
Y tiene oídos y escucha.

Pero mi cuadro no tiene valor,
Si tu no lo ves, si tu no lo escuchas,
Escucha atento y presto
El susurro de mi canción.

Dicen… yo digo,
De un salvador,
Él es el motivo de mi pintura,
Cuando estaba en un pozo
Negro y sin color,
Extendió su mano y de allí me saco.

Quiero expresarme en palabras,
Quiero volcar mi corazón, ponerlo en el altar,
Decirte cuanto te amo,
Mi libertador.

Quiero alzar mi voz entre los tiempos,
Contarles a todos de ti, mi Salvador,
Alzar mis brazos, alabándote, a ti Señor.
Romper el silencio, el silencio del dolor.

Porque el dolor no te alaba,
Ni la desesperación,
Tampoco la falta, la enfermedad o el ansia,
Solo la fe, la fe del corazón.

Quiero llevar mis versos,
Al oído atento, al corazón que te busca,
A la fe inmovible,
Al que dice en este momento, Amen Señor.

Quiero expresarme en palabras,
Que lleven fe al corazón,
Que traigan sanidad, paz, gozo,
Quiero llevar mi mensaje,
Que vaya por todas partes,
El aire lo cuente al monte,
Y el monte al río,
Que el cielo unido, en un clamor digan,
Al Rey de Reyes, y Señor de Señores,
A Jesús, sea la Gloria por los siglos,
De los siglos.

Amen.

Henry Padilla Londoño

jueves, 20 de mayo de 2010

Tú, tesoro del cielo.

La oscuridad lo rodeaba, se sentía seguro pero inquieto,
Siento tu llanto, siento tu pena,
Desde aquí quisiera hablarte, decirte que te quiero,
Ayudarte, pero no puedo,
Estoy aquí solo, contigo, pero solo.

Tú eres mi tesoro, todo lo que tengo,
En ti confió, solo de ti dependo,
Mi vida está en tus manos, oh como te quiero,
Me has brindado seguridad,
Pero, ¿Por qué estoy inquieto?

He escuchado tu llanto, llanto de mujer,
Llanto de dolor, con él peleabas,
Y mientras gritabas, yo llore en silencio,
Como los quiero, como los amo.

Sabes, he soñado con mi futuro,
Corriendo de la mano, junto a los dos,
Mi mamita, mi papito y yo,
Como los anhelo.

Mi alma se ha estremecido cuando he oído,
De un futuro incierto,
Donde yo no estoy, mamá,
¿Por qué no me veo?

Pero un Señor bueno vino a mí y me dijo,
No temas, porque yo los tengo en mi mano,
Soy Jesús, y pronto nacerás,
Y te tomaré de mi mano,
Siervo mío te llamaran.

A tus padres les he enviado,
Este regalo del cielo,
Diles que les amo,
Que yo junto ellos siempre he estado.

Perdón, el perdón es el secreto,
No lo olvides mi pequeño,
Como yo he perdonado,
Perdona.

El amor no puede estar,
Donde no hay perdón, perdón sincero,
Pero enséñales, que nadie puede perdonar,
Si no viene a mi primero.

La vida es un regalo, un regalo del cielo,
Y tu vida, quienquiera que seas,
Es también un regalo del cielo,
Tú que estás ahora leyendo,
Tú eres la joya del cielo,
El tesoro de los tiempos,
El que fue creado a la imagen y semejanza del eterno,
Tú, hombre o mujer,
Mira ahora al cielo, y confiesa al que te amo,
Te amo primero,
A Jesús, déjalo entrar de lleno,
Y te deleitaras con plenitud de vida,
No tardes más, deja tu pecado en la cruz,
Tú, tesoro del cielo.

Henry Padilla Londoño

miércoles, 19 de mayo de 2010

Porque la voz dice Hoy

Esto es un ensayo, una pequeña historia, que mientras escribía, pensaba en mi gente de los llanos de Colombia, uso algunos modismos de ellos, para darle más autenticidad. Lo he titulado “Porque la voz dice Hoy”.
El Señor los bendiga a todos.

Porque la voz dice Hoy

No quiero morir, dijo Gabriel,
Amo al mundo y lo que me da,
Me divertiré, y gozaré, en placeres,
En lujuria, de todo probaré.

Y la vida dejó pasar, sin mirar,
Se untó de todo lo malo,
Comió de todo lo inmundo,
Pero un viento árido soplo,
Soplo y todo lo quemo.

Y ahí está Gabriel, tirado en su cama,
Enfermo, y sin poder hablar,
Sus amigos todos lo dejaron,
¡Si no tiene ni pa pagar!


Y Gabriel lloro en silencio,
Tan solo la muerte debo esperar,
Traicione a todos, padre, madre,
Al final del camino estamos tú y yo,
Solos los dos, y la muerte lo miró.
Pero no lo quiso tocar.

No lo toques, se escuchó retumbar,
Hablaré a su corazón,
Y si no creyere lo tocaras,
Pero si creyere lo dejaras.

Señor, dijo la criada,
Yo sé que no soy nada,
Pero si usted me escuchara,
Su vida y su salud,
De la muerte escaparán.

Hay un Dios en los cielos,
Un Señor de todo y de todos,
Él murió por todos,
Aun por usted señor Gabriel,
Por si lo quiere creer.

Su nombre es Jesús,
El Cristo lo llaman también,
Él es bueno con todos, ricos y pobres,
A todos nos ve de igual,
Crea en él, señor Gabriel,
Y vera como la vida le sonreirá.

Y mientras la muerte se acercaba,
Gabriel creyó, y asió de aquel,
Que la criada le contó,
Y sintió como la vida de nuevo entro en él.

Y ahora Gabriel, camina,
Y camina por doquier,
Lleva la semilla, el evangelio,
De aquel que lo libro de la muerte.

A toditos ustedes quiero hablarles,
Que se conviertan,
Que dejen ya los malos caminos,
Que Jesús esta a las puertas,
Que Jesús no quiere el mal,
Solo que todos se conviertan.

Y la voz llegó al oyente,
Al lector, al escritor,
¿Te has convertido ya?
¿Sera que habrá un mañana?
Porque la voz dice Hoy,
Hoy es el día de Salvación.

Henry Padilla Londoño

martes, 18 de mayo de 2010

¿Amas La Verdad?

Comparto con ustedes este pensamiento, está íntimamente unido a la lectura de Isaías 32:1-8

¿Por qué llamas generoso al ruin, y esplendido al tramposo?
Tiempo viene donde el ruin hablara ruindades,
Donde el tramposo expondrá su maldad delante de todos, y será evidente a todos.
¿Puede el leopardo, quitar sus manchas?
¿Amas la verdad? Síguela amando,
Tiempo viene, en que un Rey justo reinara,
Y La Verdad será exaltada,
Ya no cerraran más los ojos de los pobres,
Ya no taparan más sus oídos,
La verdad será gritada desde las terrazas,
Y ninguno que ame la iniquidad prosperara.
No dejes de hacer el bien, de amar La Verdad,
No dejes que otro tome tu corona,
El Rey tiene los ojos puestos sobre ti,
El Amor del Rey por ti, será como alas,
Que te llevaran a conocer La Verdad.
Mira, la Palabra es el testigo fiel de este tiempo,
Ella te ensañara lo que tienes que hacer.
Escucha al Espíritu Santo,
Él da testimonio de Jesús,
¿Amas La Verdad?
Jesús es La Verdad.

Henry Padilla Londoño

lunes, 17 de mayo de 2010

Atropellado por la vida…

Estaba pensando en ti
¿Dónde estás? ¿Te acuerdas de mí?
Tiempo aquel, hermoso tiempo, te acuerdas,
Llenos de vida, de expectativas, de futuro…

Y cada uno tomó su camino
Como llevados por un río embravecido
La vida nos llevó por diferentes caminos
Amigos... solo un recuerdo…

Sabes algo, la vida me encontró,
Me atropello cuando estaba desprevenido,
Me paso por encima y saco la muerte de mí,
Cuando me pare, ahí estaba,
Jesús, y desde entonces,
Vivo solo para él.

Creo que saque una sonrisa de tus labios,
Espero que también te atropelle a ti,
Es la única muerte que vale la pena vivir,
Atropellado por la vida…
¡Si alguien me lo hubiera contado!

Amigos… sí, ¿y qué dirías de hermanos?
Vale la pena morir,
Morir para vivir,
Morir a este mundo, y
Vivir para Dios.

Pero espera, no tan rápido,
Solo mueres en la cruz, la cruz de Jesús,
Y vives… sí, si puedes creer,
Que él resucitó, entonces tendrás la vida,
Vida de verdad, cool ah…

Henry Padilla Londoño

domingo, 16 de mayo de 2010

Mira a la cruz, mi amor por ti, es la razón de todo lo que ves

Como te anhelo, desde la antigüedad te he buscado,
He llamado desde el principio de los tiempos,
En Edén pensé en ti, allí te concebí,
Te vi cuando estabas en el vientre de tu madre,
Yo forme cada parte en ti, con gozo inefable te hice,
Te hice para que amaras y fueras amado,
Tú, mi pequeño, no te alejes de mí,
Envié a mi Hijo por ti,
Por amor a ti, di a mi Hijo, para traerte a mí,
Desde el comienzo a sido avisado,
Que todo tiene un fin,
Yo desde el principio lo he anunciado,
Lo dije y lo traje a hecho,
¿Por qué buscas afuera lo que te daña?
¿Por qué me dejas y te apartas? Yo te amo,
Ven a mí, entremos a cuentas, y Yo perdonaré tu pecado,
He preparado un lugar de gozo, de paz, de amor,
Allí he preparado tu habitación,
He mandado a los ángeles que te protejan,
Que te guarden en todos tus caminos,
He mandado al cielo que de la lluvia a tiempo,
Y a la tierra que su fruto no detenga,
Todo para ti, ¿Por qué?
Mira a la cruz, mi amor por ti, es la razón de todo lo que ves,
Hijo, te he amado desde el principio,
Pero no amo tu pecado,
Deja tu pecado en la cruz, y ven,
Recibe de mí, agua, vida, un nuevo espíritu,
Ya no tendrás mas sed, ya no más dolor,
Sobre ti tengo mis ojos,
Alza tu mirada en este momento,
Mírame, yo te amo.

Henry Padilla Londoño

sábado, 15 de mayo de 2010

El Espíritu y la esposa dicen: "Ven." Y el que oye, diga: "Ven."

Apocalipsis 22
14 Bienaventurados los que lavan sus vestiduras para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas a la ciudad.
15 Afuera están los perros, los hechiceros, los inmorales, los asesinos, los idólatras, y todo el que ama y practica la mentira. 1Co 6:10; Ef 5:5; Col 3:5-6;
16 "Yo, Jesús, he enviado a Mi ángel a fin de darles a ustedes testimonio de estas cosas para las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, el lucero resplandeciente de la mañana." Ap 1:1; Is 11:10; Rm 5:12; Ap 5:5; 2P 1:1; 17 El Espíritu y la esposa dicen: "Ven." Y el que oye, diga: "Ven." Y el que tiene sed, venga; y el que desee, que tome gratuitamente del agua de la vida. Is 55:1; Jn 7:37;

¿Cómo podemos decir "Ven" al Señor Jesús?
La segunda venida del Señor es inminente, el Espíritu mismo nos da testimonio a nuestro espíritu que esta a las puertas, el Señor viene a recoger a los suyos, pero también a dar retribución a todos los que han amado la verdad, la justicia. "Bienaventurados los que lavan sus vestiduras", esto se refiere a nuestra llegada al Señor, cuando reconocemos que necesitamos un Salvador, que tome nuestro pecado, nuestra naturaleza de pecado, lavamos nuestras vestiduras, cuando recibimos la "GRACIA" del Padre en Cristo, ósea la justicia de Dios en Cristo, somos salvos por gracia,
Entonces nuestras vestiduras quedan resplandecientes, y entonces tenemos derecho " al árbol de la vida" y podemos entrar por las puertas de la ciudad. ¿A qué ciudad se refiere la escritura? A la nueva Jerusalén, la que desciende de Dios, en donde Dios habita en medio de su pueblo y no hay necesidad de sol, ni de luna, porque el Señor esta en medio de ella, esta ciudad solo es para los redimidos, ninguno que no haya sido lavado en la sangre de Cristo Jesús, podrá entrar en ella. ¿Has tu recibido la justicia de Dios en tu corazón? ¿Has sido tú lavado en la sangre del cordero de Dios? ¿En dónde estarás tú, en la ciudad o afuera? Estas preguntas debemos hacérnosla mientras aun hay tiempo, todavía podemos recibir de la Gracia de Dios en Cristo Jesús. Ahora debemos hacernos otra pregunta, dice la escritura: "Y el que oye", la pregunta es ¿Escucho yo la voz de Dios?, ¿Has oídio del testimonio de Jesús, que habla a tu corazón? que te dice, Ven, hijo, yo he muerto por ti, arrepiéntete de tus pecados y ven a mí que yo sanaré tu vida y la restauraré. Si tu respuesta es SÍ, si la he escuchado, entonces dice la escritura: Y el que oye, diga: "Ven.", debes decir "Ven" ¿Cómo?, tú dices Ven cuando crees el testimonio de Dios en la Palabra y la pones por obra, tú dices "Ven" cuando en amor predicas lo que el Señor a ti te ha dado, para que otros reciban de Dios a través tuyo, tú dices Ven, cuando tu vida es transformada por el Espíritu de verdad y empiezas a ser cada vez más semejante a Jesús, tenemos que decir Ven con nuestras vidas.
Y si tu respuesta a la última pregunta es "NO", no he escuchado la voz de Dios, así dice la escritura: "Y el que tiene sed, venga; y el que desee, que tome gratuitamente del agua de la vida.", tienes sed, hermano(a), quieres llenar ese vacío en tu interior, Ven y toma del agua de la vida, en Cristo Jesús, Él es la vida eterna, solo Él puede llenar ese vacío, solo a través de Él encontraras la vida, no tardes más, huye de la muerte y ven a la vida, que el Señor te espera con los brazos abiertos. Amen.

Henry Padilla Londoño